El ático con vistas a la playa de Flamengo era el escenario ideal para la nueva etapa de vida de los residentes: la pareja acababa de mudarse de São Paulo a Río de Janeiro cuando descubrieron que estaban esperando a su primera hija. Para que el
apartamento de 320 m² (sólo
57 m² de balcón) fuera perfecto, se recurrió a los arquitectos
Rafa Gomes y
Sandro Batalha , del
Studio Plano Arquitetura , para dar a los interiores un aire familiar.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
“La primera vez que visitamos el apartamento, el impacto fue enorme. Al abrir la puerta,
parecía como si el Pan de Azúcar estuviera dentro de la habitación . Desde el balcón, la vista de la Bahía de Guanabara es de 180º, con Niterói muy a la izquierda hasta la caleta Botafogo. Sin duda, una vista impresionante”, afirma Rafa.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
Por lo tanto, la vista fue la que guió el desarrollo del proyecto: la idea inicial era incluir solo el área social y el
balcón , buscando la máxima integración. Sin embargo, durante el proceso de desarrollo, los vecinos decidieron incluir también la zona íntima de la propiedad, centrándose en la habitación de su hija.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
Los colores neutros marcan toda el área social, favoreciendo el encuadre de la vista: paredes y techo blancos, pilares de concreto visto muy claros y una paleta que va del beige al gris, en diferentes tonalidades, dialogan con el piso de parquet de peroba existente. En algunos muebles aparecen tonos más oscuros para crear puntos de contraste.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
Originalmente la propiedad contaba con un muro de mampostería con un gran portal entre la
sala y el comedor, el cual fue demolido para integrar los espacios y aumentar la sensación de amplitud en el área social. Los marcos entre la sala de estar y el balcón también fueron desmantelados y rehechos para maximizar la brecha de integración entre ellos. “Con estas demoliciones, el encuadre de la vista adquirió una nueva proporción, aún más impactante”, evalúa Sandro.
Otra intervención puntual que tuvo gran efecto para potenciar la vista fue el cambio en el acceso principal al departamento: antes estaba al costado del living y ahora es más hacia el centro.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
Un
sofá isla modular , con asientos orientados a tres lados, conecta el salón con el balcón y la sala de televisión. “El lado del sofá que da a la sala de estar central y al balcón es más estrecho, ya que funciona como una especie de banco tapizado. El lado que mira a la televisión dispone de asientos de dimensiones más generosas para garantizar el confort”, explica Rafa.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
Junto a la
cocina , el comedor también se comunica con un pequeño espacio gourmet instalado en el lado izquierdo del balcón. Un gran pórtico muxárabe blanco recorre todo el largo de las habitaciones -desde el acceso a la cocina, pasando por el área social y llegando a la circulación que conduce al área íntima, flanqueada por un mueble de madera natural, con puertas camarones que camuflan la barra y la bodega.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
En la decoración se utilizaron algunos muebles brasileños con diseños de autor de la colección de los clientes (traídos del apartamento anterior, en São Paulo), como el sillón Mole, de Sergio Rodrigues. “Los clientes ya apreciaban el diseño nacional y confiaron en nuestra curación para adquirir nuevas piezas, considerando el lenguaje y la distribución del nuevo proyecto”, dice Sandro.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estudio / Produção: Rodolfo Consoli/CASACOR)
“La mecedora Rio, de Oscar Niemeyer, era un viejo sueño de los clientes que lograron conquistar, por casualidad, en una subasta, en la recta final de ejecución del proyecto”, añade Rafa Gomes. “Nuestro mayor desafío en este proyecto fue medir las intervenciones para respetar y dar protagonismo a lo que realmente merecía ser destacado: la vista del cerro Pão-de-Açúcar y de la Bahía de Guanabara”, concluye Rafa Gomes.