(Gustavo Bresciani/CASACOR)
Con vistas a uno de los paisajes más emblemáticos de Río de Janeiro, este apartamento en Botafogo sufrió una transformación para recibir a nuevos residentes, después de estar cerrado durante cinco años.
Ubicado en un edificio diseñado por el arquitecto Sérgio Bernardes, el apartamento mezcla parte de la identidad original con elementos modernos que reflejan la personalidad de los propietarios, una pareja que tiene dos hijos. (Gustavo Bresciani/CASACOR)
La sala, en total, mide 55 m² y está enmarcada por el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y la Caleta Botafogo, lo que la convierte en el rincón favorito de los residentes. Desde el comedor, los residentes pueden admirar el Cristo Redentor y el Pan de Azúcar.
(Gustavo Bresciani/CASACOR)
La conexión de la vivienda con estos atractivos turísticos fue la inspiración para la elección de revestimientos y tejidos. Responsable del proyecto, la arquitecta
Ana Cano Milman define la sala como un espacio contemporáneo que utiliza el arte. El profesional forma parte del elenco de
CASACOR Río de Janeiro .
“Los vecinos querían que la base de la casa fuera completamente neutra y que los colores aparecieran en las obras de arte y en los detalles del mobiliario, para darle alegría a la casa”, afirma el profesional. Una de las piezas que aporta relajación al ambiente, el buffet se encontraba en la antigua residencia de la pareja y adquirió un hermoso tono azul, que dominó el resto de la paleta de colores utilizada en la habitación. Las pinturas de la artista Claudia Ferraz le dan aún más vida al espacio.
(Gustavo Bresciani/CASACOR)
Además de este mueble, la mesa del comedor acompaña a la pareja desde el inicio de su matrimonio y fue rediseñada para adaptarse a la decoración. Por otro lado, los detalles en madera aportan la dosis justa de elegancia al ambiente, permitiendo el equilibrio con el ambiente relajado de la composición.
(Gustavo Bresciani/CASACOR)
En el salón, la mezcla de texturas le da al proyecto un aspecto único. La pared de la casa está cubierta con cemento quemado, mientras que el sofá y la otomana de cuero le dan al espacio un aspecto más rústico. Los muebles bajos estaban dispuestos de manera que no obstruyeran la vista exterior.
(Gustavo Bresciani/CASACOR)