La pareja de unos 40 años estaba dispuesta a renovar todo su apartamento de 115 m² en el Jardim Botânico, en Río de Janeiro, para ampliar la cocina e integrarla en el salón, una solución que les permitiría cocinar más cómodamente para los amigos. Luego, la arquitecta
Natália Lemos eliminó un
dormitorio y optimizó al máximo el área social de la propiedad.
La base neutra con fuerte presencia de la madera (las carpinterías son de roble y el suelo de tauari) hizo los espacios más acogedores. En el área social, el color aparece puntualmente en la librería verde, que va del piso al techo, y en el otomano rosa seco.
“En la decoración prácticamente todo es nuevo. De la colección de los clientes se utilizaron sólo las sillas y la lámpara colgante del comedor y la mesa auxiliar junto al sofá”, revela Natália.
Junto a la ventana, el pilar de hormigón visto y el banco de hormigón a lo largo de toda la pared del televisor, revestido con ladrillo blanco, aportaban un aire más moderno y relajado al apartamento.
“Este banco también se puede utilizar como estantería o espacio para guardar libros”, añade el arquitecto. Otro punto a destacar de la estancia son los parasoles giratorios realizados en carpintería, que permiten integrar o aislar la estancia y acceder a la zona íntima.
En la cocina de estilo contemporáneo predomina el tono grafito, presente en el piso de porcelanato, la encimera de piedra sintética y la torre del horno. El resto de armarios cuentan con puertas inferiores de melamina con estampado de roble y puertas superiores de cristal con textura de cuadros.
Las paredes se revestiron con cerámica retro y el tabique que separa la cocina del área de servicio tiene perfiles metálicos negros con vidrio arenado para no bloquear el paso de la luz natural.