Más que una palabra asociada al cine, Hollywood se ha convertido en uno de los letreros más reconocidos del mundo. Ubicado en las colinas de Los Ángeles, California, el conjunto de letras blancas gigantes ha llegado a simbolizar la industria del entretenimiento a nivel global. El cartel recibe alrededor de 50 millones de visitantes al año, a pesar de que el acceso a la cima no es uno de los más fáciles, según la Cámara de Comercio de Hollywood. Pero a diferencia de los monumentos arraigados en civilizaciones antiguas o ligados directamente a la identidad nacional, el letrero de Hollywood es un símbolo en constante transformación — física y mentalmente. Se ha convertido, a lo largo del tiempo, en un ícono cultural moldeado por décadas de intervenciones, reinterpretaciones artísticas y declaraciones políticas. (Margaret Herrick Library/CASACOR)
El letrero nació en 1923, pero su función inicial nada tenía que ver con el cine. En ese momento, el cartel fue creado como parte de una campaña publicitaria para promover un nuevo desarrollo inmobiliario en las laderas del Monte Lee: el “Hollywoodland”, un barrio planificado y dirigido a la élite blanca. Con letras de aproximadamente 15 metros de altura y iluminadas por más de 4 mil lámparas, la idea era que fuera visible a kilómetros de distancia y permaneciera allí por solo 18 meses. Sin embargo, con el crecimiento de la ciudad y el avance de la industria cinematográfica en Los Ángeles, el letrero terminó quedándose y convirtiéndose en un hito local. (Los Angeles Public Library/CASACOR)
Antes de convertirse en la “Ciudad de las Estrellas”, Los Ángeles era una región habitada por
pueblos indígenas. Al igual que otras áreas del oeste estadounidense, estaba compuesta por granjas, buscadores de oro, forasteros y tierras aún poco desarrolladas. El
clima soleado,
seco y
templado atrajo tanto a los primeros colonos como, más tarde,
a los productores de cine.
Fue en la década de 1910 cuando los primeros estudios migraron a la región, huyendo de la competencia en la costa este y atraídos por los paisajes californianos. A partir de los años 1920 y 1930, Los Ángeles ya se consolidaba como el centro de producción cinematográfica de EE.UU. La palabra “Hollywood”, que antes nombraba solo un barrio, pasó a representar toda una industria — y el cartel, aunque inicialmente desvinculado del cine, pronto absorvió este nuevo significado. Sin embargo, con el tiempo, la estructura comenzó a deteriorarse. La Gran Depresión de los años 1930 golpeó el mercado inmobiliario, y durante la Segunda Guerra Mundial, los esfuerzos de la ciudad se orientaron a la industria bélica. El cartel, sin mantenimiento, sufrió del abandono. En 1949, el ayuntamiento de Los Ángeles intervino, retirando las cuatro últimas letras (“LAND”) y renovando lo que quedaba. Así, la palabra “HOLLYWOOD” pasó a ser el símbolo oficial de la ciudad. Aún así, en las décadas siguientes, el cartel continuó enfrentando el desgaste del tiempo y episodios de vandalismo. Solo en la década de 1970, con el estatus de hito histórico otorgado por el Consejo de Patrimonio Cultural de Los Ángeles, se inició un movimiento más sólido de preservación. Se inauguró una nueva versión, ahora de acero resistente, con una estructura más segura y protegida por cámaras y sistemas de seguridad. Um dos episódios mais emblemáticos aconteceu em 1976, quando o artista Danny Finegood alterou as letras para “Hollyweed” como forma de celebrar a descriminalização da maconha na Califórnia (Los Angeles Public Library/CASACOR)
Más que un punto turístico, el cartel se ha convertido en una tela para intervenciones artísticas y políticas. Uno de los episodios más emblemáticos ocurrió en 1976, cuando el artista Danny Finegood alteró las letras a “Hollyweed” como forma de celebrar la despenalización de la marihuana en California — trabajo realizado, incluso, para una asignatura universitaria. Haría otras intervenciones a lo largo de los años, como “Ollywood” (en crítica al escándalo Irán-Contras) y “Oil War” (durante la Guerra del Golfo). Más recientemente, obras como Indian Land, del artista indígena Nicholas Galanin, desafiaron el legado colonial incrustado en la historia de Hollywood. La instalación monumental hizo un llamado directo a la devolución de la gestión de las tierras a las comunidades originarias, reapropiando el lenguaje visual del cartel, para denunciar la exclusión de las narrativas indígenas. Indian Land, do artista indígena Nicholas Galanin (Divulgação/CASACOR)
Estas intervenciones muestran cómo el letrero de Hollywood ha sido constantemente resignificado. Aunque sigue asociado al “sueño americano”, el letrero, que comenzó como una pieza publicitaria, ha pasado a incorporar disputas por memoria, identidad y justicia social — asumiendo nuevos significados a lo largo de las décadas. Hoy, representa más que la industria del cine: también es un espacio de crítica, manifestación y reinvención cultural.