Con servicios, ubicación estratégica y sensación de hogar, los apartamentos long stay ganan espacio como respuesta a las transformaciones en el trabajo, en la movilidad y en la relación con la casa
Presentado en 5 feb 2026, 16:09

(Divulgação/CASACOR)
En un escenario marcado por la movilidad profesional, cambios constantes de rutina y una relación menos rígida con la idea de permanencia, los apartamentos de alquiler por temporadas — especialmente en el formato long stay — emergen como una respuesta directa a las nuevas demandas urbanas. En 2026, este modelo deja de ser una excepción para consolidarse como tendencia, sobre todo en polos corporativos como São Paulo.
A diferencia del alquiler tradicional o de la hospitalidad hotelera, los edificios long stay ofrecen contratos flexibles, gestión centralizada y servicios integrados, sin renunciar a la vivencia residencial. Son apartamentos listos para habitar, con mantenimiento, limpieza, áreas comunes completas e infraestructura pensada para quienes necesitan un hogar temporal — pero no demasiado provisional.
Apartamentos long stay redefinem o morar em São Paulo (Divulgação/CASACOR)
El concepto, conocido internacionalmente como multifamily, ya está ampliamente difundido en Estados Unidos, donde suma millones de unidades, y comienza a ganar escala en Brasil. La lógica es simple: un único operador administra todo el edificio, garantizando estándares, previsibilidad y una experiencia continua de vivienda. Al restringir estadías cortas, el modelo evita la rotación intensa y crea un proyecto más cercano al de un condominio residencial.
Este formato responde a un perfil creciente de residentes que valoran tiempo, conveniencia y autonomía. Ejecutivos en proyectos temporales, expatriados, familias en transición, estudiantes y hasta pacientes en tratamiento médico encuentran en este tipo de vivienda una alternativa que elimina problemas comunes del alquiler tradicional, como contratos largos, burocracia y costos paralelos.
Apartamentos long stay redefinem o morar em São Paulo (Divulgação/CASACOR)
Uno de los ejemplos más emblemáticos de este movimiento en Brasil es JFL. Creada hace diez años, la empresa fue pionera en la implementación del concepto multifamily en el país, con enfoque en el segmento de alto estándar. Actualmente, JFL opera cinco edificios en regiones nobles de São Paulo, totalizando 600 apartamentos con metrajes que varían de 36 m² a 431 m².
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[/caption>Los contratos son exclusivamente long stay, a partir de un mes, y la permanencia promedio de los residentes gira en torno a seis y siete meses. El modelo inviabiliza estadías cortas y refuerza la sensación de vivienda continua, con servicios como limpieza, mantenimiento, conserjería, áreas de ocio completas y todo concentrado en un único recibo mensual. Según Lucas Cardozo, COO de JFL, los servicios incluidos traen más confort y consistencia en el día a día del residente. "Todo lo que ofrecemos está pensado para eliminar preocupaciones y el tiempo gastado en rutinas de mantenimiento del hogar", explica.
Para él, tres factores son determinantes en la decisión del residente. “El primer filtro, sin duda, es la ubicación. La metraje también es relevante, ya que hay pocas soluciones de alto estándar que ofrecen confort para toda una familia. La flexibilidad contractual completa esta ecuación”.
[/caption>El perfil de los residentes refleja la diversidad de este nuevo vivir urbano. Adultos entre 35 y 55 años constituyen la mayoría, incluyendo ejecutivos, expatriados, atletas, artistas y familias. Hoy, 33% de los residentes son extranjeros — destacándose profesionales provenientes de China, Japón, Corea del Sur e India — mientras que otros 30% vienen de fuera de la capital paulista, principalmente de Río de Janeiro, Minas Gerais y Santa Catarina.
Apartamentos de más de 100 m², con dos o más dormitorios, están entre los más disputados, lo que mantiene la tasa promedio de ocupación en 88%. Las familias representan alrededor de 10% de los contratos, pudiendo llegar a 25% en determinados edificios, reforzando que el modelo va más allá de la vivienda individual o corporativa. “Uno de los factores más relevantes para las familias es el estilo plug and play: la familia puede instalarse sin necesidad de resolver nada el primer día”, explica Cardozo.
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[/caption>Más que una tendencia inmobiliaria, los apartamentos long stay señalan un cambio cultural en la relación con el hogar. En lugar de un punto fijo y definitivo, el hogar pasa a ser entendido como un espacio de acogida que acompaña los ciclos de la vida. Entre el deseo de pertenencia y la necesidad de flexibilidad, este modelo apunta hacia un futuro en el que vivir bien también significa poder partir — sin renunciar a confort, identidad y rutina.