Firmado por la arquitecta
Ana Cano Milman (del elenco
CASACOR Río de Janeiro), este
apartamento de
80 m² en Botafogo (RJ) marca la realización del sueño de una joven pareja carioca: transformar su primera propiedad en un hogar con alma y estilo, sin renunciar a la practicidad.
(Lilia Mendel/Divulgação)
Más que una reforma, el proyecto estuvo marcado por una sintonía especial que ya existía entre los moradores y la arquitecta desde el principio. “Son personas muy especiales, y su buena energía influyó directamente en la fluidez del proceso. Nos conocimos porque nuestros hijos jugaban baloncesto juntos en el Fluminense, y desde el primer momento sentimos una conexión. Ya sabía que sería un placer trabajar con ellos”, cuenta Ana.
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La propuesta era clara:
crear un hogar moderno, acogedor y lleno de personalidad, reflejando el estilo de vida ligero y desenfadado de la familia. Para ello, el área social fue completamente integrada —
sala, comedor y
cocina se unieron en un solo espacio, fluido y práctico.
El punto de partida fue un sofá de 2,20 m, traído de la antigua casa, que ayudó a definir toda la organización del diseño.
(Lilia Mendel/Divulgação)
La decoración equilibra tonos terrosos, carpintería a medida y materiales naturales, como mimbre, madera clara y plantas. “
Como los moradores son apasionados por las plantas y se aseguraron de llevarlas dentro de casa, cada rincón recibió una especie natural diferente, lo que dio al espacio un toque muy especial”, dice Ana.
(Lilia Mendel/Divulgação)
Un
panel perforado de cerrajería conecta visualmente los ambientes y además cumple una función decorativa. La cocina ganó un tono verde que se extiende hasta el comedor, aportando frescura y unidad. Mientras que la sala de TV se volvió más acogedora con armarios en un tono "solar" y muebles que combinan lo moderno con lo artesanal.
(Lilia Mendel/Divulgação)
El hijo de la pareja participó activamente en las decisiones sobre su propia habitación. Músico, atleta y lector dedicado, quería un lugar que reflejara sus pasiones y que tuviera espacio para todo: batería, bajo, libros, mochilas, medallas... La solución fue crear un
panel con ganchos para mantener todo organizado, sin comprometer el aspecto visual. La habitación también recibió un escritorio de estudios y un armario moderno, con puertas negras y vidrio acanalado.
(Lilia Mendel/Divulgação)
En el baño social, la arquitecta apostó por un mosaico de azulejos blancos y negros, contrastando con las paredes grises.
(Lilia Mendel/Divulgação)
En el
dormitorio de la pareja, la carpintería original se mantuvo, pero las puertas fueron reemplazadas por modelos más actuales. Además, Ana también añadió un cabezal neutro que sirve de base para una delicada pintura de follajes, hecha a mano y en tonos suaves, que da encanto y ligereza al espacio. El baño de la suite sigue la misma línea: azulejos coloridos cubren la ducha, mientras un nicho al lado del espejo fue pensado para acomodar perfumes y artículos del día a día. Un armario de madera aporta un toque de calidez.