Optimizar la iluminación natural y utilizar formas curvas fueron algunas de las soluciones adoptadas por la oficina Marcela Penteado Arquitectos, del elenco CASACOR São Paulo
Presentado en 17 ene 2026, 10:00

Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
Uno de los grandes desafíos fue justamente ampliar la entrada de iluminación natural en un inmueble con pocas aperturas. La solución vino con la elección de una paleta clara, acabados mates y la eliminación de divisorias innecesarias, creando una atmósfera ligera y continua. En el centro de esta estrategia está la escalera de curvas suaves y diseño orgánico, que no solo conecta los dos niveles sino que también guía la mirada, distribuye la luz y transforma cada trayecto en una experiencia sensorial.
Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
La integración entre cocina y comedor estimula la convivencia, el bar propone momentos relajados y la sala principal se abre como un escenario de descanso.
Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
En la planta superior, la suite con vestidor y la oficina aseguran privacidad sin perder la conexión con el resto de la casa. La elección de los materiales añade textura e identidad.
Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
El suelo de cumaru recorre todos los ambientes, revelando su tonalidad cálida y vetas marcadas, mientras que la quartzita Vitória Régia y el cuarzo Raffaello se destacan en puntos estratégicos — como en el bar, el aparador y la propia escalera. Junto a una iluminación precisa, estos elementos componen una narrativa visual que valora la experiencia de habitar el espacio.
Materiais atemporais e peças assinadas dão vida a este apê de 140 m² (Fran Parente/CASACOR)
Entre las piezas de mobiliario y arte, algunas se convierten en protagonistas: la butaca Jangada, de Jean Gillon (1968); la pintura Alvéolo, de Rodrigo Zampol; la mesa lateral Pétala, de Jorge Zalszupin; y el banco Sônia, de Sérgio Rodrigues. Íconos que aportan memoria, sofisticación y carácter singular al proyecto.
















