Después de que sus dos hijas se casaron, la empresaria Elisa Vianna y el ingeniero Maurício Souza decidieron comenzar un nuevo capítulo. Dejaron el antiguo
apartamento de la familia para invertir en un inmueble más ventilado y con un ambiente ligero. Encontraron el lugar ideal en una
cobertura en Barra de Tijuca, zona oeste de Río de Janeiro, con
260 m². Para dar forma a sus nuevos deseos, invitaron a la arquitecta
Natália Lemos – del elenco
CASACOR Río de Janeiro –, quien lideró una amplia renovación.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estúdio | Produção: Andrea Brito Velho/Divulgação)
"Desde el inicio, la propuesta fue crear una casa despretensiosa, acogedora, que reflejara la atmósfera playera de Río", explica Natália.
La solución fue audaz: levantar un segundo piso para albergar el área de convivencia, con espacio gourmet y ocio – proyectos fundamentales para una pareja que adora recibir amigos y familiares – además de una
suite de huéspedes, que sirve de base para la hija que hoy vive en Estados Unidos cuando visita a sus padres. La otra hija permanece en la misma ciudad. Ya en el primer piso, donde la pareja pasa la mayor parte del tiempo, están los proyectos más íntimos, como la suite principal y una habitación reservada para los nietos.
La intervención aumentó la metragem total a 400 m². (Fotos: Denilson Machado, do MCA Estúdio | Produção: Andrea Brito Velho/Divulgação)
La arquitecta apostó en
materiales naturales para transmitir la rusticidad deseada por los moradores. Uno de los principales elementos es la
piedra clara Sparta, que recubre la pared de la
sala y aparece puntualmente en otros cuartos. El proyecto también valora texturas y acabados:
las carpinterías fueron ejecutadas en roble natural, el techo recibió aplicación de cemento pulido y el piso varía de acuerdo con los pisos — en el inferior, el suelo es de tauari macizo; en el superior, el revestimiento elegido fue un porcelanato en tono arena con apariencia de piedra. El juego de luz natural tiene un papel fundamental en la ambientación, creando escenas marcantes — como en la
terraza, donde la luz del sol atraviesa el
ripado de biribas de eucalipto de los pergolados y dibuja sombras geométricas en el piso.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estúdio | Produção: Andrea Brito Velho/Divulgação)
Siguiendo esta lenguaje más orgánico y acogedor, la decoración refuerza la conexión con los materiales naturales, especialmente con el uso expresivo de la madera. Muebles de diseño contemporáneo ocupan un lugar destacado, como la mesa de centro Quadra, de
Bruno Faucz; el sofá modular Yar, de
Roberto Cimino y
Nelson Amorim; las banquetas de ébano Waves, de
Folio Design; la mesa de comedor Balanço, de
Traço Design; las sillas Hara, de
Patricia Anastassiadis; y el colgante Meshmatics, firmado por
Rick Tegelaar para
Moooi. Estas piezas conviven armoniosamente con ítems vintage encontradas en antigüedades, entre ellos la emblemática silla Mole, de
Sergio Rodrigues, y sillas de
Joaquim Tenreiro. "Queríamos que el proyecto tuviera personalidad y vivencia, lejos de la estética de muestra", comenta Natália. Ella destaca también la participación activa de Elisa en el proceso de elección del mobiliario y en las decisiones del layout, que priorizó la integración entre los espacios sociales.
(Fotos: Denilson Machado, do MCA Estúdio | Produção: Andrea Brito Velho/Divulgação)
Hoy, la cobertura, que cuenta con exuberante paisajismo tropical firmado por el Horto Girassol, es un refugio puro. Elisa aprecia pequeños rituales diarios, como tomar café en la sala, contemplando la vista a través de la puerta que se abre a la terraza. "Me gusta poner música tranquila y simplemente quedarme allí, disfrutando de la naturaleza a mi alrededor. Es un momento solo para mí", dice.