Una pareja con tres hijos compró un terreno vacío de 6 mil m² cerca del
mar de Trancoso (BA), con la intención de construir desde cero la
casa de playa de sus sueños. Para esta misión, entró en escena el arquitecto
David Bastos, del elenco
CASACOR.
(Denilson Machado/Divulgação)
“Los clientes pidieron
una casa amplia, con ambientes integrados y acogedores para recibir amigos y reunir a la familia, que
privilegiara además la vista al mar, a pesar de que el terreno no esté de frente a él”, cuenta él.
(Denilson Machado/Divulgação)
La
casa fue diseñada en
ocho módulos con diferentes funciones, organizados y conectados por deques de madera: área social principal; cine en casa; cocina con estar y comedor integrados; suite principal; dos suites comunes; áreas de servicio y lavandería; garaje.
(Denilson Machado/Divulgação)
“Además de cumplir con las normas constructivas del condominio,
esta disposición modular con menos paredes proporciona más vistas e integración con la naturaleza de alrededor, facilita el mantenimiento de cada unidad y reduce el consumo de energía de la propiedad en su conjunto”, explica el arquitecto.
(Denilson Machado/Divulgação)
Los módulos fueron levantados con estructura de troncos de árbol visibles – presente en los pilares, vigas y techo –, ventanas de madera con vidrio y marcos complementados externamente con brises horizontales articulables de madera que garantizan más privacidad y control de luminosidad y ventilación.
(Denilson Machado/Divulgação)
En el área externa, la cubierta de los pergolados está protegida por tejas de madera, con revestimiento interno de paja. El revestimiento predominante del piso es de cemento blanco, replicado también en las encimeras de los baños.
(Denilson Machado/Divulgação)
En general, el concepto del proyecto fue crear una
integración armónica entre los proyectos edificados y la naturaleza circundante. “La principal inspiración vino del propio terreno, que orientó la disposición y la configuración de los módulos de la casa. Para promover una transición suave entre ellos, los interiores y la naturaleza de alrededor, apostamos en materiales y tonos naturales”, dice el arquitecto David Bastos.
(Denilson Machado/Divulgação)
En la decoración, que sigue el
estilo rústico-chic, es todo nuevo, tanto en los espacios internos como externos. Durabilidad y confort guiaron las elecciones de las piezas, que siguen una estética simple y minimalista, conectada al proyecto playero. La mayoría de los muebles son de madera rústica y los tapizados, cortinas y alfombras tienen tonos claros y terrosos para crear una atmósfera de tranquilidad y acogimiento, esencial para una casa de playa.
Projeto de David Bastos. (Denilson Machado/Divulgação)
Además, la
inclusión de objetos de hallazgo, como jarrones de cerámica y piezas de artesanía locales, confiere autenticidad y personalidad a los espacios, reflejando la cultura y las tradiciones de la región.
(Denilson Machado/Divulgação)
También destaca en el proyecto
la piscina con borde infinito – que crea una transición visual continua con el horizonte y proporciona una sensación de fluidez y amplitud – y la caja de vidrio estructural en su extremo, con función de sauna.
(Denilson Machado/Divulgação)
“El mayor desafío de este proyecto fue vencer la topografía accidentada, garantizando que la forma final se mantuviera armoniosa y proporcional, incluso desde el punto de vista de un observador en el nivel más bajo del terreno. Estos factores exigieron una cuidadosa integración entre la estructura arquitectónica y el paisaje natural, manteniendo la estética y la proporción como elementos centrales del diseño”, concluye el arquitecto David Bastos.