Cuando sus hijos se fueron de casa, la pareja propietaria de este
apartamento de 290 m² en Ipanema decidió modernizar su vivienda para el día a día de dos personas y crear espacios de visita para sus siete nietos. Para esta misión, entraron en juego las arquitectas Camila Simbalista y Paula Wetzel, del
Estudio 021 Arquitetura y el equipo de
CASACOR Rio.
(Juliano Colodeti/Divulgação)
"Los clientes nos pidieron que actualizáramos la decoración y la iluminación de todo el piso, que estaban anticuados, y hacer algunos cambios en la planta, originalmente con cuatro
habitaciones, para el día a día de dos personas, como crear una suite principal más amplia y completa", revela Paula.
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"También pidieron un suelo ligero que no fuera de madera y que los espacios estuvieran decorados en
tonos neutros, priorizando materiales fáciles de limpiar y de bajo mantenimiento, con un uso moderado de la madera", añade Camila.
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Con la renovación, el
cocina con despensa integrada se amplió y ganó una vitrina, se reposicionó toda la zona de servicio, así como el aseo y la suite principal, que ganó una antesala que da acceso al vestidor y a dos
baños (uno para cada cónyuge), transformados en salas de baño y relax. En el espacio que antes ocupaban los otros dormitorios, los arquitectos crearon un despacho y una cómoda sala de televisión.
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En la decoración, de estilo contemporáneo atemporal, a excepción de la mesa y las sillas del comedor y el sofá de la sala de TV, prácticamente todo es nuevo. Entre las piezas de diseño de autor del salón, destacan la butaca Bertioga (de
Jean Gillon), la mesa de centro y el banco Matriz (de
Jader Almeida) y el taburete Sonia (de
Sérgio Rodrigues). Otro elemento destacado, también de Sergio Rodrigues, es el sillón Vivi del despacho.
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Con el objetivo de crear una unidad visual en el piso, los arquitectos alicataron todo el suelo con mármol blanco de Piguês, incluida la cocina. "Como este material es frío y ligero, para equilibrarlo y aportar calidez, utilizamos madera natural en todas las habitaciones", explica Paula.
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Para reforzar la sensación de ligereza, suavidad y elegancia con sencillez, la carpintería diseñada por los arquitectos se ejecutó en roble americano natural, las tapicerías y alfombras son de materiales ligeros (sin estampados ni dibujos) y las paredes se pintaron con pintura blanca, a excepción de la pared lateral del salón, que se cubrió con un espejo de suelo a techo.
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"Estas elecciones fueron fundamentales para mantener el protagonismo de las vistas frontales y laterales al mar, que es el mayor activo de la propiedad", concluye la arquitecta Paula Wetzel.