Ubicado en la Zona Portuaria de Río de Janeiro, este
apartamento-estudio, con
solo 32 m², fue comprado en plano de la constructora por un joven soltero para ser su base en la capital carioca – ya sea por trabajo o por placer – y también para alquiler temporal. Le correspondió al arquitecto
Leandro Neves, del elenco
CASACOR Río de Janeiro, la misión de reformar todo el inmueble para dejarlo no solo funcional, sino también despojado, ligero y elegante, incluso con el poco metraje.
(Luiza Schreier/Divulgação)
Con la reforma, que tardó dos meses en concluirse,
Leandro mantuvo el piso de madera original entregado por la constructora y, para crear una unidad visual y 'alargar' el espacio,
replicó el material en el techo en lugar de bajarlo con yeso. Además, el arquitecto retiró la bancada de inox existente en la
cocina para instalar un
bloque de marcenaria de melamina gris, que ahora concentra no solo la nueva bancada, sino también los armarios, el horno eléctrico empotrado y el refrigerador camuflado en la puerta.
(Luiza Schreier/Divulgação)
En la misma pared, cerca de la ventana, se instaló otro bloque de marcenaria con las mismas características – esta vez con función de armario y mesa de trabajo – para sectorizar el área del dormitorio. Dos estanterías superiores interconectan los dos bloques y el espacio entre ellos (revestido del piso al techo con porcelanato con aspecto de roca) alberga la TV y un carrito-bar, delimitando así el área de la sala.
(Luiza Schreier/Divulgação)
“En un único diseño, la marcenaria con múltiples funciones diseñada por mí cruza todo el apartamento y elude la falta de espacio”, resalta Leandro.
(Luiza Schreier/Divulgação)
En la decoración, que sigue el estilo minimalista racional, la base de la paleta de colores está compuesta por azul, blanco y gris. Al ser colores fríos y neutros, el arquitecto añadió elementos de madera clara y cuero para calentar el espacio. “Esta mezcla de materiales y colores creó una atmósfera atemporal, sofisticada y equilibrada, proporcionando además una sensación de relajación y calma”, dice.
(Luiza Schreier/Divulgação)
El sofá de tejido azul con textura agradable al tacto, por ejemplo, remite al mar, mientras que la textura blanca de las paredes recuerda a la sal granulada.
Para aumentar la sensación de amplitud y potenciar la presencia de luz natural, la pared al lado del sofá y el backsplash de la cocina fueron revestidos con espejos. (Luiza Schreier/Divulgação)
La mayoría de los muebles tienen diseño firmado, con destaque para el sofá de
Felipe Madeira y la silla de comedor de
Tiago Curioni. Las fotografías son obra del propio arquitecto, de la serie “
Arquitectura que toca el cielo”, tomadas en París, Porto Alegre, Chile, Fortaleza y Río de Janeiro.
(Luiza Schreier/Divulgación)
En el
dormitorio, observa cómo la barra azul de la cortina está alineada en color y en altura con el cabezal de la cama, tapizado en el mismo lino en calidad del sofá.
(Luiza Schreier/Divulgação)
En el único
baño del inmueble, Leandro cambió los revestimientos del piso y de las paredes de la ducha, el lavabo y el inodoro, y recubrió el área seca con papel tapiz de textura de lino.