El motivo principal de la reforma de esta casa de
370 m² en Indaiatuba (SP) era transformar el refugio de verano en un hogar para que la familia viva en la jubilación. La arquitecta
Beatriz Quinelato – del elenco
CASACOR SP – se inspiró en la propia historia de los habitantes para crear el proyecto, pensando en construir un hogar donde se puedan crear memorias para la próxima generación.
(Rafael Renzo/Divulgação)
"A pesar de ser un proyecto para vivir, queríamos mantener el aspecto de
casa de campo, con bastante material natural, mucha textura y mobiliario funcional", cuenta la profesional. La funcionalidad no fue un segundo plano, con la adquisición de diversos nuevos muebles y electrodomésticos – todo pensado para el uso continuo y duradero.
(Rafael Renzo/Divulgação)
El
vestíbulo se pensó como una galería de arte, con espejo orgánico, tapicería en la pared, plantas, silla Girafa y un colgante imponente de latón.
(Rafael Renzo/Divulgação)
Los materiales naturales predominan: hay
madera de demolición en los armarios del balcón,
corten en la sala de TV,
piedra natural en las paredes y en la chimenea. "Siempre buscamos combinar la materialidad y sus texturas para traer algo sensorial, trayendo elementos del exterior al interior", cuenta Beatriz.
(Rafael Renzo/Divulgação)
En la
terraza externa, se eligieron tonos neutros para dar un aire de confort. El revestimiento orgánico remite a piedras, muy parecido con las rocas que ya existen en el terreno de la casa.
(Rafael Renzo/Divulgação)
La
cocina con comedor fue aislada de la sala para ser más funcional en el día a día y aumentar el espacio para recibir en la sala.
(Rafael Renzo/Divulgação)
En el área íntima, cada
suite recibió un color diferente, que acompaña la ambientación de sus respectivos baños.
(Rafael Renzo/Divulgação)
La suite principal recibió un banco muy generoso a pedido de la cliente, ya que ella hace
scrapbook como pasatiempo.