Construida desde cero para una joven pareja carioca con dos hijos, esta casa elevada del suelo fue proyectada por el arquitecto
David Bastos, del elenco
CASACOR, sobre un
terreno de 1289 m², en la Playa de Algodões (BA). "Los clientes pidieron una casa de una sola planta, con
decoración de playa rústica, espacio gourmet completo para recibir amigos y dormitorios en diferentes módulos para posible uso, en el futuro, como posada", cuenta David.
(Oka Fotografia/Divulgación)
Con
335 m² de área construida y 5,84 m de altura en su parte más alta, la
casa tiene
estructura de troncos de árbol (palo roliço de eucalipto), techo revestido con listones de madera tauari y cubierta de tejas cerámicas de estilo colonial. Las fachadas son una combinación de
ventanas corredizas de piso a techo de madera y vidrio transparente con paneles articulados de muxarabi de madera. El piso es de microcemento gris claro.
(Oka Fotografia/Divulgación)
La casa está compuesta por cinco módulos interconectados por pasarelas de madera cumaru, protegidas por
pergolados, formando una L que envuelve la piscina de forma orgánica. El primer módulo concentra el área de convivencia, con sala de estar, comedor y espacio gourmet integrados.
(Oka Fotografia/Divulgação)
El segundo módulo reúne
cocina, área de servicio, dos depósitos, vajilla, comedor y dependencias de empleados con dos baños. En el módulo tres se encuentran la sauna y el lavabo. Los otros bloques son, en realidad, bungalows con dos suites cada uno, con armarios y un comedor de apoyo entre ellos. La propiedad también cuenta con garaje cubierto, garaje para quadriciclos y un bicicletario.
(Oka Fotografia/Divulgación)
El concepto general del proyecto se basó en la máxima integración de los cinco módulos entre sí y con la naturaleza que los rodea y, por eso, apostó por soluciones de arquitectura que permiten eliminar las fronteras visuales entre los espacios internos y externos.
“A través de la arquitectura, logramos crear la sensación de aislamiento de la rutina urbana, convirtiendo la propiedad en un refugio de bienestar y relajación, rodeado de naturaleza”, evalúa el arquitecto.
(Oka Fotografia/Divulgación)
En la decoración de estilo de playa rústica, como el objetivo era mantener la esencia de la aldea dentro de la casa,
la selección de muebles, luminarias y adornos nuevos priorizó creaciones de artesanos locales, producidas con materiales y tonos naturales, especialmente madera, fibra y arcilla. “Algunos elementos del acervo de los propietarios que dialogaban con esta propuesta también fueron incorporados a la decoración”, revela David.
(Oka Fotografia/Divulgação)
La paleta de colores está compuesta por tonos neutros y naturales, del off-white a los terrosos y amaderados, pasando por el gris claro del piso y el blanco de las fundas del sofá y sábanas. En la zona exterior, el arquitecto destaca la piscina de forma orgánica y el redario con tres hamacas de descanso, al lado de la piscina.