Ubicado en Leblon, en la zona sur de Río de Janeiro, este
apartamento de
92 m² pasó por una reforma completa dirigida por la arquitecta
Amanda Miranda, del elenco
CASACOR Río de Janeiro. El inmueble, que estaba en mal estado, fue adquirido por una pareja de empresarios de Macaé, alrededor de 50 años, con el objetivo de ofrecer a su hija mayor, estudiante de medicina, un espacio cómodo y acogedor para vivir en la capital. Además, el apartamento también funcionaría como punto de apoyo para el resto de la familia en sus visitas a Río.
(Luiza Schreier/Divulgação)
“Los clientes me pidieron un apartamento despojado y juvenil, con un clima muy carioca”, cuenta Amanda.
Inspirada en las bellezas naturales de la ciudad, la arquitecta propuso una atmósfera ligera y contemporánea, marcada por elementos que recuerdan a la Mata Atlántica y a las playas cariocas. (Luiza Schreier/Divulgação)
La paleta de colores del área social cuenta con una base neutra, clara y suave, compuesta por carpinterías blancas y gris claro, cortinas de cambraía de lino blanco, alfombra y sofá con funda off-white, y paredes que alternan textura en tono arena y pintura acrílica en el color Recado do Amor (de Coral). “Trajimos el color verde en la estantería, en el papel tapiz con estampado de selva acuarelada, en algunos elementos decorativos y en las plantas naturales”, explica.
(Luiza Schreier/Divulgação)
Con excepción de la antigua
habitación de servicio, que fue transformada en vestidor de la suite principal, el proyecto mantuvo la mayoría de las estructuras originales, pero trajo importantes actualizaciones en la parte eléctrica, hidráulica y en los revestimientos.
Solo se preservó y restauró el piso original de tablas de madera de peroba del campo para hacer los espacios más acogedores. (Luiza Schreier/Divulgação)
La decoración es toda nueva, con muebles de líneas contemporáneas, cómodos y funcionales. “Elegimos piezas con un aire ligero y juvenil, como el sofá de la sala, que tiene un aspecto muy despojado”, comenta la arquitecta. Uno de los puntos destacados del proyecto es el banco suspendido debajo de la ventana, hecho con estructura metálica y porcelanato, alejado de la pared para que la cortina caiga hasta el suelo. “Funciona tanto como asiento como mesa lateral y apoyo para plantas”, dice Amanda.
(Luiza Schreier/Divulgação)
En la suite de la pareja, un panel de cabecera hecho en drywall y revestido con azulejos, con iluminación empotrada, confiere encanto y originalidad al espacio. Ya en la cocina, la arquitecta mantuvo el mismo lenguaje visual de la sala, garantizando fluidez estética.
(Luiza Schreier/Divulgação)
“El mayor desafío de este proyecto fue optimizar espacios compactos y además hacerlos parecer más amplios y iluminados”, finaliza la arquitecta Amanda Miranda.
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