El clima de la ciudad del interior, rodeado de verde, de la Plaza Pio XI en el Jardín Botánico (RJ) inspiró el proyecto de reforma, firmado por la arquitecta
Paula Neder - del elenco
CASACOR Río, de este
apartamento en planta baja de
75 m².
Projeto de Paula Neder. (MCA Estúdio/Divulgação)
Bastante acogedor, la funcionalidad del inmueble fue primordial para
satisfacer las necesidades de la hija de la residente, que tiene síndrome de Angelman (una condición genética que afecta el desarrollo motor y cognitivo).
"Los muebles fueron seleccionados a medida para el proyecto, siendo que la butaca Kilin, de
Sérgio Rodrigues, es la favorita de las clientas. Como ellas aprecian mucho las obras de arte, la selección incluye grabados, lienzos y algunos trabajos en papel de
Beatriz Milhazes, que Andrea recibió como regalo de la misma artista", dice Paula.
Una de las tres
habitaciones existentes fue transformada en una sala multifuncional, capaz de integrarse al resto del apartamento o funcionar como habitación de huéspedes. La carpintería personalizada de roble, con puertas corredizas, garantiza flexibilidad, mientras que los pasajes más amplios facilitan la circulación.
La creación de una ventana entre la cocina y el comedor trajo más luz natural y una sensación de integración entre los proyectos. La elección de pisos que imitan azulejos hidráulicos y armarios coloridos añadió un toque aún más acogedor al espacio.
"Como punto destacado tenemos la carpintería que separa las salas con puerta corrediza y, a la vez, integra. Los colores que usamos en la cocina y en los baños traen ese colorido alegre para el proyecto", explica la arquitecta.
Los
baños fueron repensados para maximizar la comodidad. El antiguo baño de servicio y parte de la antigua cocina dieron paso a áreas de baño más amplias.
El principal desafío fue el avance de la encimera de la cocina sobre la circulación del edificio. La eliminación del antiguo cuarto de servicio permitió expandir el área y crear una conexión más fluida con el comedor. "Otros apartamentos de arriba ya habían realizado este aprovechamiento, pero como el nuestro estaba en la planta baja, debía hacerse de una manera que no interfiriera en la circulación externa. Derribamos la pared, hicimos un refuerzo estructural y ganamos 60 cm para una encimera que fue esencial para el espacio de la cocina", finaliza la profesional.