Un apartamento de 103 m² en el barrio de los Jardines, en São Paulo, ha pasado por una
reforma completa que modernizó toda su estructura. El desafío quedó a cargo de la arquitecta
Daniela Funari, quien trajo el apartamento con más de 30 años de existencia a los tiempos actuales con el cuidado de
mantener la esencia del inmueble.
(Mariana Camargo/Divulgação)
Uno de los principales puntos destacados en el
briefing fue la
priorización de la convivencia en el área social. Así, la arquitecta optó por integrar los proyectos al eliminar las paredes que antes dividían las salas de estar, comedor y la cocina. "Con estas aberturas, añadimos la amplitud y la fluidez que no existía en la arquitectura de la época en que el apartamento fue construido", explica la profesional.
(Mariana Camargo/Divulgação)
La curaduría de muebles siguió la propuesta funcional y multiuso de la reforma, reuniendo piezas sueltas y acogedoras. En el área de estar, se prestó especial atención a las dos
pasiones de los habitantes: la música y la literatura. De esta manera, para sectorizar la sala en dos ambientes, el sofá-isla fue posicionado al centro de las áreas de estar y de descanso.
(Mariana Camargo/Divulgação)
En el otro lado, una amplia estantería acompaña el castaño claro característico de la madera Freijó y protagoniza con la imponencia el área de música y acomoda diversos ítems, como el teclado del residente en una sección retráctil.
(Mariana Camargo/Divulgação)
El granito rústico fue elegido por Daniela para revestir la pared donde está el
buffet, marcando un contraste elegante en el espacio de la sala de comedor. En el otro lateral, la fusión entre cristaleira y bodega, ambos con puertas de vidrio reflecta, reúne la colección de vinos, copas y los demás accesorios para esos momentos.
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