Cuando se casaron, la pareja de médicos quiso cambiar el alquiler en Leblon (RJ) por un
apartamento propio también en la zona sur de Río. Y encontraron el inmueble de sus sueños en el pedacito llamado por los cariocas Copanema, allí donde Copacabana e Ipanema se encuentran. El apartamento de
300 m², original de los años 1960, tenía una planta mala, pero mucho potencial y las aberturas de punta a punta en la sala que eran indispensables para la pareja.
Projeto de Beta Arquitetura. (Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
Para hacer la obra y dejar todo como deseaban, entraron en escena los arquitectos
Bernardo Gaudie-Ley y Tânia Braida, de
Beta Arquitetura y elenco
CASACOR Río de Janeiro, que hicieron una reforma completa a lo largo de nueve meses.
(Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
“Cuando entramos al apartamento por primera vez, nos encantó el
alto techo y el piso de madera y nos dimos cuenta de todo el potencial del inmueble, a pesar de la planta mala, con una sala enorme, una
cocina pequeña, una única suite y un
baño social gigante, muy típico de los inmuebles de los años 1960”, destaca Tânia.
(Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
Para modernizar el diseño y traer funcionalidad a la vida cotidiana de la pareja, los arquitectos integraron el área social con la cocina, que ganó más espacio, más luz natural y la posibilidad de cerrarse siempre que fuera necesario con una puerta corrediza. Otro pedido de la pareja, que adora cocinar y recibir amigos, era tener una parrilla en la sala.
(Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
“Para incluirla, hicimos una isla justo al lado del
comedor y creamos un pequeño espacio gourmet con parrilla, cervecera y cava. Como el espacio está al lado de la ventana, instalamos allí una campana ducta para hacer la extracción”, explica Bernardo.
(Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
En el diseño de interiores, los arquitectos mantuvieron muebles de diseño también de los años 1960 que ya pertenecían a la pareja, como la silla Mole, de
Sérgio Rodrigues, y la mesa de centro Pétala, de
Jorge Zalszupin. Y optaron por una paleta de colores neutros y suaves que destacan el gran panel de freijó del estar y del hall de entrada que fue todo revestido en madera, creando una entrada más íntima.
Projeto de Beta Arquitetura. (Juliano Colodeti, do MCA Estúdio/Divulgação)
En el ala íntima del apartamento, el
baño original fue dividido para crear dos nuevas
suites, que en el futuro pueden recibir a los hijos de la pareja, además de un lavabo. La suite principal también fue ampliada ganando un vestidor y un baño grande con bañera de inmersión y áreas separadas, para el inodoro y la ducha, por una puerta de caña natural que aporta un encanto especial al proyecto.