En el barrio de Bela Vista, en São Paulo, este
apartamento de
380 m² fue renovado para atender a un propósito dual: ser hogar y galería de arte. Firmado por el arquitecto
Pedro Coimbra – del elenco
CASACOR São Paulo –, el proyecto equilibra la funcionalidad de un espacio familiar con la sofisticación de una colección digna de museos internacionales.
(Tiago Morena/Divulgação)
Los propietarios, una pareja de abogados y coleccionistas (él es consejero del MAM-RJ y Tate Modern London) deseaban un apartamento funcional para la familia, con dos hijos y una rutina de viajes y, al mismo tiempo, un espacio expositivo para sus obras.
El mayor desafío fue crear un diseño fluido, permitiendo que la circulación valorara las piezas sin comprometer la vivencia de los moradores. (Tiago Morena/Divulgação)
Para ello, Coimbra estructuró
un plano que respeta el concepto de galería, utilizando la carpintería para garantizar almacenamiento discreto y preservar el protagonismo del arte. El apartamento ya funcionaba como un espacio expositivo y, por lo tanto, ajustes minuciosos fueron necesarios para potenciar la experiencia de los visitantes sin interferencias visuales.
(Tiago Morena/Divulgação)
Cada habitación tiene un carácter propio.
El pasillo de 1,20 m de ancho asume aires de galería, guiando la mirada a lo largo de una colección curada por los propios moradores. (Tiago Morena/Divulgação)
Ya la
sala de estar, corazón del proyecto, fue concebida como una exposición densa, donde la profusión de obras crea un proyecto inmersivo. En los
dormitorios, la premisa fue opuesta: la sutileza del mobiliario actúa como un fondo para las piezas expuestas, convirtiendo cada espacio en un refugio que respira arte. La
cocina, por su parte, recibió un toque vibrante, única área donde la carpintería ganó color, contrastando con el resto del apartamento y trayendo calidez al espacio de convivencia.
(Tiago Morena/Divulgação)
El mobiliario refleja la sintonía entre diseño y arte. Piezas de
Claudia Moreira Salles, sofás italianos y creaciones brasileñas como las de
Abraham Palatinik comparten espacio con diseño escandinavo. En la oficina, la carpintería se destaca como una obra en sí misma. El vestidor de la pareja fue concebido como una caja de madera oscura, reforzando la atmósfera de galería privada. Los acabados fueron elegidos con el mismo rigor estético que rige la curaduría artística del apartamento.
En el piso, la madera original se ha preservado: peroba-do-campo en los dormitorios y madera oscura en la sala, manteniendo la historia del inmueble viva. (Tiago Morena/Divulgação)
El vestíbulo y el lavabo ostentan mármol original del edificio, un material raro y prácticamente insustituible. En las áreas húmedas, las baldosas evocan el estilo clásico paulistano, mientras que los metales con diseño italiano añaden sofisticación a los detalles.
Projeto de Pedro Coimbra. (Tiago Morena/Divulgação)
La obra civil trajo desafíos a la altura de la grandiosidad del proyecto. El apartamento, anteriormente una galería, no contaba ni siquiera con un enchufe instalado. La estructura eléctrica y hidráulica tuvo que hacerse desde cero, respetando la disposición de las piezas y el diseño concebido. Dado el valor de las obras de arte, el transporte y reinstalación de las piezas no eran una opción viable. ¿La solución? Durante la renovación, Coimbra propuso blindar las salas de estar y comedor, creando una especie de cofre temporal para proteger las obras mientras la reforma avanzaba en el resto del inmueble.
(Tiago Morena/Divulgação)
Apenas en la recta final, las divisorias fueron removidas, revelando nuevamente el acervo en su plenitud. Para garantizar la entrega dentro del plazo, cuatro carpinterías fueron contratadas simultáneamente: una para la cocina, otra para armarios de madera, una tercera para armarios blancos y la última para piezas en laca. La estrategia permitió que diferentes frentes trabajaran en paralelo sin interferencias, optimizando el proceso.
(Tiago Morena/Divulgação)
Hoy, el apartamento sigue cumpliendo su función híbrida, recibiendo exposiciones y eventos, además de ser el puerto seguro de la familia en São Paulo. A cada cena, la disposición de las obras genera nuevas conversaciones y miradas atentas. La fusión entre arquitectura, arte y vida cotidiana hace de este espacio no solo una residencia, sino una experiencia en constante transformación.