La cerámica fría es una masa maleable ampliamente utilizada en artesanía decorativa y valorada por la facilidad en la producción y por el acabado refinado. Compuesta esencialmente por cola blanca y almidón de maíz, no requiere la tradicional cocción en horno, consolidándose solo al aire libre. Elegida frecuentemente para componer objetos decorativos y souvenirs, ofrece una increíble versatilidad al poder moldear desde pequeños adornos hasta jarrones decorativos más elaborados. Su popularidad en la decoración se debe principalmente a la practicidad y al bajo costo, asegurando resultados visuales que añaden encanto y personalidad a cualquier proyecto. Flávia Burin e Bruna Moretti - Pó e Glória. Projeto da CASACOR São Paulo 2023. (Renato Navarro/CASACOR)
Características de la cerámica fría
La cerámica fría tiene varias características que la hacen ideal para trabajos de artesanía y decoración. Entre sus principales características, se destacan:
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No requiere horno: La cerámica fría no necesita ser cocida en horno, ya que el proceso de secado ocurre naturalmente al aire.
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Fácil de moldear: La masa de cerámica fría es maleable y puede ser fácilmente moldeada en diversas formas, lo que facilita la creación de piezas detalladas y personalizadas.
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Secado rápido: Después de ser moldeada, la cerámica fría se seca rápidamente, lo que permite que las piezas sean finalizadas en un corto período de tiempo.
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Ligereza: Las piezas de cerámica fría suelen ser más ligeras en comparación con la cerámica caliente, haciéndolas adecuadas para artículos decorativos y de artesanía que no requieren resistencia a impactos.
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Acabado liso y detallado: La masa de cerámica fría permite un acabado liso y detallado, lo que es muy apreciado en piezas decorativas y artesanales.
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Versatilidad: Puede ser aplicada en una amplia gama de proyectos de artesanía, como bisutería, recuerdos, adornos navideños, flores artificiales, entre otros.
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Pintura y acabado: Después de secar, la cerámica fría puede ser pintada, decorada o incluso revestida con barnices, proporcionando un acabado final de acuerdo con el gusto del artesano.
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Durabilidad limitada: Aunque es más resistente que otras masas de modelado, la cerámica fría no tiene la misma durabilidad y resistencia que la cerámica caliente, siendo más susceptible a roturas y daños si se expone a condiciones extremas.
Estas características hacen que la cerámica fría sea muy popular en trabajos manuales y artesanales, pero es importante señalar que es más adecuada para objetos decorativos o que no requieren gran resistencia estructural.
Cómo hacer cerámica fría en casa: paso a paso simple
Si deseas unirte a esta tendencia y hacer tus propias piezas a mano, es importante seguir algunos pasos simples y adquirir los materiales correctos para que el proceso sea efectivo:
- Cola blanca (cola escolar)
- Almidón de maíz (maicena)
- Vaselina líquida o aceite de bebé
- Agua
- Crema hidratante (opcional)
- Pintura acrílica (para pintura, opcional)
- Colorante (opcional)
- Harina de trigo (opcional, dependiendo de la receta)
- Esencia o aromatizante (opcional, para dar olor)
A continuación, verifica el paso a paso:
1. Separa los materiales necesarios
Primero, organiza todos los materiales necesarios para hacer la cerámica fría. Debes tener en mano cola blanca, almidón de maíz, vaselina líquida o aceite de bebé, vinagre blanco y crema hidratante para manos. Tener todo separado previamente hace el proceso más eficiente y cómodo. 2. Mezcla los ingredientes correctamente
En un recipiente adecuado, añade dos tazas de almidón de maíz y dos tazas de cola blanca en la misma proporción. Agrega una cucharada rasa de vaselina líquida y una cucharada de vinagre blanco para conferir elasticidad y evitar la formación de moho. Mezcla todo cuidadosamente hasta obtener una masa homogénea y viscosa. 3. Modela la masa hasta alcanzar el punto ideal
Coloca esta mezcla en una superficie lisa espolvoreada con almidón de maíz y trabaja la masa usando las manos bien hidratadas con crema. Amasa todo hasta que la cerámica fría ya no esté pegajosa, adquiriendo una textura suave, elástica y fácil de modelar. 4. Deja descansar la masa
Después de alcanzar el punto deseado, coloca tu cerámica fría en una bolsa plástica bien cerrada o envuélvela con film plástico. Déjala descansar por cerca de 24 horas a temperatura ambiente. Evita el contacto con el aire para conservar su maleabilidad y calidad. 5. Desarrolla tus piezas y personaliza la decoración
Pasado el período de descanso, tu cerámica fría está lista para cobrar vida! Moldea jarrones, esculturas, portaretratos, o pequeños adornos según tu creatividad. Recuerda dejar que las piezas se sequen completamente al aire libre antes de pintarlas con pintura acrílica o barniz para un acabado brillante y duradero. ¿Cuál es la diferencia entre la cerámica tradicional y la fría?
La principal diferencia entre cerámica fría y cerámica caliente está en el proceso de fabricación y en el tipo de uso al que están destinadas.
La cerámica fría no necesita horno para ser curada, siendo moldeada y seca al aire, con una composición que involucra polímeros, resinas y aditivos que se solidifican sin el calor intenso. Es más práctica y rápida de trabajar, siendo utilizada para artesanía, decoración, recuerdos, bisutería y artículos que no requieren gran resistencia.
Cerámica producida por Cris Souza. (Divulgación/CASACOR)
Por otro lado, la cerámica caliente necesita ser cocida en un horno a altas temperaturas, proceso que la hace más resistente y duradera. Hecha a partir de arcillas y minerales, se utiliza para fabricar utensilios domésticos, cerámica artística, ladrillos, azulejos y otros artículos que necesitan soportar desgaste y altas temperaturas.
En resumen, la cerámica fría está indicada para trabajos de decoración y arte, mientras que la cerámica caliente es más adecuada para objetos utilitarios y estructurales que requieren mayor resistencia.
Cuidados necesarios
La cerámica fría requiere algunos cuidados específicos para garantizar que las piezas duren más y mantengan su calidad. Aquí hay algunos cuidados importantes:
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Evitar humedad excesiva: La cerámica fría es sensible a la humedad, lo que puede causar deformaciones o ablandamiento. Por lo tanto, debe ser guardada en lugares secos, lejos de ambientes húmedos.
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Almacenamiento adecuado: Para evitar que se seque, la cerámica fría debe ser almacenada en bolsas plásticas bien cerradas o en recipientes herméticos cuando no esté siendo utilizada.
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Evitar impacto: Aunque la cerámica fría es relativamente ligera, puede romperse fácilmente. Por lo tanto, es importante manejar con cuidado y evitar caídas o impactos fuertes.
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Mantener lejos de calor excesivo: La cerámica fría puede perder su forma o deformarse si se expone a altas temperaturas, así que evita colocarla cerca de fuentes de calor, como lámparas muy calientes o hornos.
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Pintura y acabado: Después de secar, la cerámica fría puede ser pintada. Al hacerlo, usa pinturas acrílicas y finaliza con una capa de barniz o sellador para dar mayor protección y durabilidad a la pieza.
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Manipulación después de secar: Después de secarse, la cerámica fría puede ser más frágil, así que maneja las piezas con más cuidado para evitar que se rompan.
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Limpieza delicada: Para la limpieza, utiliza un paño húmedo y evita el uso de productos químicos agresivos que puedan dañar la superficie de la pieza.
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Reparación de grietas: Si la cerámica fría se quiebra, puedes utilizar un pegamento específico para reparaciones, pero siempre con cuidado para no dañar aún más la pieza.
CASACOR Publisher es un agente creador de contenido exclusivo, desarrollado por el equipo de Tecnología de CASACOR a partir de la base de conocimiento de casacor.com.br. Este texto fue editado por Yeska Coelho.