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Arte

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

Homenajeado de la Semana Creativa de Tiradentes 2025, el artesano de Bichinho traduce en papel maché un Brasil poético y carnavalesco

Por Julyana Oliveira

Presentado en 2 nov 2025, 10:00

05 min de leitura
Homenageado da Semana Criativa de Tiradentes 2025, o artesão de Bichinho traduz em papel machê um Brasil poético e carnavalesco

Homenageado da Semana Criativa de Tiradentes 2025, o artesão de Bichinho traduz em papel machê um Brasil poético e carnavalesco (CASACOR/CASACOR)

Nacido en Divinópolis y residente de Bichinho, un distrito de Prados (MG), desde los 12 años, Fábio Francino creció rodeado de artesanos. Su padre hacía canastos, y parte de la familia también vivía del trabajo manual. Aún joven, pasó por la Oficina de Agosto, donde aprendió sobre el acabado de muebles y dominó el delicado trabajo de las florecitas mineiras. Fue allí donde la artesanía dejó de ser solo una herencia y comenzó a convertirse en lenguaje.

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

(Thais Andressa/CASACOR)

Entre las referencias que lo marcaron están Alberto José, el Berzé, pintor e ilustrador que le enseñó los principios básicos de la proporción, y Itamar Julião, escultor autodidacta cuya poética lúdica despertó su encanto. Lo lúdico, de hecho, permea todo su trabajo, y quien despertó esa pasión fue el circo, espectáculo que llegaba de vez en cuando a la roça y abría ventanas para la imaginación. Ese universo colorido y fantasioso permanece vivo en sus creaciones, pobladas por pernaltas, animales y personajes en constante movimiento.

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

(Thais Andressa/CASACOR)

La definición de [mi] identidad fue un proceso. Como artesano, trabajaba con la cabeza, pero eso me limitaba con cuestiones de movimiento”, cuenta. Fue entonces que migró al papel maché, donde encontró más libertad. Pero esta relación maduró con el tiempo. “Yo peleaba con el papel maché, que es un poco vivo, y me gusta decir que hice terapia para aceptarlo”, ríe Fábio. La textura, la flexibilidad y el tiempo del material exigieron paciencia y entrega.

Pero es allí, en el papel maché, donde sus figuras ganan alma y cuerpo propios, a veces humanos, a veces animales, y por veces ambos. “El híbrido viene un poco de la cuestión carnavalesca. Son metáforas que utilizo apoyadas en la religiosidad y en referencias literarias”, explica.

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

(Thais Andressa/CASACOR)

El proceso de producción se realiza por capas y exige ritmo y disciplina. “Me hice consciente de la productividad, así que trabajo cada tres meses. Demanda mucha paciencia de mi parte, porque me pongo ansioso queriendo ver el trabajo finalizado”, cuenta. Esta rutina revela un vínculo afectivo con sus creaciones. “Voy a apegarme a los personajes, como los pernaltas, los bichos de los globos... Estas piezas en las que puedo imprimir más de mi identidad, a ellas me apego”, explica el artesano.

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

(Thais Andressa/CASACOR)

La Semana Criativa de Tiradentes, idealizada por Simone Quintas y Júnior Guimarães, tuvo un papel importante en su trayectoria. En 2025, Fábio fue el homenajeado del año del evento y presentó la exposición No picadeiro da imaginação: la arte de Fábio Francino. “Simone conocía muy bien a los artesanos de la región desde el inicio de la Semana. Me invitó a participar de talleres y propuso intercambios con diseñadores y otros artesanos. Es una experiencia enorme. Conozco a varios artesanos que también fueron impactados por la Semana”, apunta.

Estas conexiones lo ayudaron a comprender mejor su propio oficio. “Yo, como artesano, no tenía tanto conocimiento en relación al público. Necesitamos de estos intercambios para entender nuestro trabajo y quién es nuestro público.”

El universo lúdico y colorido de Fábio Francino

(Thais Andressa/CASACOR)

Entre risas y reflexiones, Fábio resume la importancia de reconocerse en este proceso: “las personas van a la roça y no ven la fuerza que tiene el trabajo. A veces estoy en ese lugar sencillito, y la gente no ve la fuerza. Necesitamos desplazar nuestro trabajo a otros lugares, para que entiendan su fuerza. Y para que nosotros, como artesanos, también entendamos”.

Pero ante tanto talento, no es difícil comprender que sus creaciones están a punto de moverse, como si, en cualquier momento, los pernaltas y bichos de globos decidieran seguir viaje, llevando consigo la potencia creativa del artista.