Con curaduría de Diane Lima, el Pabellón de Brasil de la Biennale Arte 2026 reúne a Adriana Varejão y Rosana Paulino en una exposición que atraviesa historia, espiritualidad y materia
Presentado en 16 abr 2026, 11:35

Fachada do Pavilhão Brasil durante a 18ª Mostra Internacional de Arquitetura de Veneza. (Rafa Jacinto/Fundação Bienal de São Paulo/CASACOR)
La Fundação Bienal de São Paulo revela el proyecto curatorial del Pabellón de Brasil para la 61ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia. Se trata de una propuesta que abandona la retórica institucional y se aproxima a una experiencia sensorial, densa e imagética.
'Comigo ninguém pode', concebida por Diane Lima, articula, en un diálogo inédito, las trayectorias de Rosana Paulino y Adriana Varejão. A partir de mayo de 2026, las artistas ocupan íntegramente el pabellón con una exposición de carácter instalativo que tensiona la propia arquitectura moderna del edificio — reconfigurada por la expografía de Daniela Thomas en estrecha colaboración con la curaduría y las artistas.
Da esquerda para a direita: Diane Lima, Rosana Paulino e Adriana Varejão. (Wallace Domingues/Rodrigo Ladeira/Tinko Czetwertynski/Fundação Bienal de São Paulo/CASACOR)
El punto de partida es la planta popularmente conocida como comigo-ninguém-pode — especie cuya toxicidad la transformó, en el imaginario doméstico brasileño, en símbolo de protección y resiliencia. Es de esa ambivalencia que emerge la columna vertebral del proyecto: una investigación sobre las intersecciones entre naturaleza, historia y espiritualidad. Al romper la linealidad del tiempo, la muestra superpone más de tres décadas de producción de las artistas, aproximando heridas coloniales y procesos de metamorfosis, memoria y fabulación.
(ReportArch/Andrea Ferro Photography/CASACOR)
El título también resuena en un dibujo de la serie Senhora das plantas, de Paulino, mientras que Varejão, en sus pinturas, tensiona los límites de la representación al simular materialidades — del concreto a la carne, de la talla barroca a la cerámica — hasta alcanzar el elemento botánico. “El proyecto hace una invitación para que nos conectemos a una frecuencia que abre la posibilidad de ver lo trascendente en lo visible”, afirma Diane Lima. “Al evocar esa energía, Comigo ninguém pode reflexiona sobre las manifestaciones de la fe y de la espiritualidad en la cultura brasileña, destacando su relación con la naturaleza y con dimensiones más-que-humanas, reconstruyendo las paredes de la memoria y atribuyendo nuevos significados a las ruinas coloniales.”
Adriana Varejão. Anjo encarnado, 2026. Óleo e gesso sobre tela. © Adriana Varejão. (Vicente de Mello/CASACOR)
La curaduría se construye como una composición, casi musical, en la que las obras se organizan por superposiciones, tensiones y aproximaciones simbólicas, cromáticas y matéricas. Pinturas, esculturas y dibujos conviven con nuevas producciones de gran escala, desarrolladas especialmente para el pabellón. “Mi mayor desafío fue presentarlas como una única voz, repleta de armonías y disonancias, como en un jazz”, comenta Lima. “Una experiencia más performativa y sensorial que didáctica sobre nuestra historia.”
Rosana Paulino, da série Búfala, 2019. Aquarela e grafite sobre papel. © Rosana Paulino. (EstudioEmObra/CASACOR)
En ese territorio, Paulino retoma la figura de la mujer negra como matriz de continuidad: “En trabajos como Aracnes y Ninfa tejiendo el capullo, pienso a esa mujer como tejedora de vida y memoria, que extrae del propio cuerpo la materia para sostener la permanencia.” Ya Varejão enfatiza el diálogo directo con el edificio: “Las pinturas se distribuyen de manera imprevisible, asumiendo un carácter instalativo y haciendo del edificio parte activa de la obra.”
Adriana Varejão. Parede com incisões à la Fontana (Istambul), 2011. Óleo sobre tela e poliuretano sobre suporte de alumínio e madeira. © Adriana Varejão. (Vicente de Mello/CASACOR)
Para Andrea Pinheiro, la convergencia entre curaduría y artistas “consolida un proyecto célebre para la presencia brasileña en Venecia”, reforzando el compromiso institucional con una participación contemporánea y conectada al debate global.
(ReportArch/Andrea Ferro Photography/CASACOR)
Diseñado por Giancarlo Palanti, Henrique Mindlin y Walmyr Lima Amaral en 1964, el Pabellón de Brasil pasó recientemente por un proceso de recuperación conducido por la Fundação Bienal de São Paulo en asociación con el Ministerio de Cultura y el Ministerio de Relaciones Exteriores. Dividida en tres fases, la intervención incluyó desde reparaciones estructurales hasta la restitución de elementos originales — como las paredes laterales de vidrio y la fachada —, y se concluyó a inicios de 2026.
Con el apoyo de socios institucionales y patrocinadores, el proyecto reafirma a la Bienal como plataforma de articulación entre memoria y contemporaneidad — un espacio donde Brasil se proyecta, simultáneamente, como reflejo y construcción.
Pabellón de Brasil en la 61ª Exposición Internacional de Arte – La Biennale di Venezia
Exposición: Comigo ninguém pode
Curaduría: Diane Lima
Artistas: Adriana Varejão y Rosana Paulino
Lugar: Giardini della Biennale, Venecia
Preapertura: 5 a 8 de mayo de 2026
Apertura al público: 9 de mayo a 22 de noviembre de 2026