Obra maestra de la arquitectura moderna latinoamericana cobra nueva vida como polo de arte, preservación y experimentación
Presentado en 18 mar 2026, 15:00

(Fabián Martínez/CASACOR)
La reapertura de La Cuadra San Cristóbal, proyecto icónico de Luis Barragán, marca un nuevo capítulo para una de las obras más emblemáticas de la arquitectura moderna en América Latina. Ubicada en las afueras de la Ciudad de México, la propiedad pasa a funcionar como un centro cultural abierto al público, consolidándose como un espacio de diálogo entre arquitectura, arte y paisaje.
Construida entre 1966 y 1968, la hacienda ecuestre fue concebida como un conjunto integrado de residencia, establos, patios y espejos de agua, donde el movimiento de los caballos, la luz natural y el uso expresivo del color —especialmente los tonos rosa y terracota— estructuran la experiencia espacial.
(Yannick Wegner/CASACOR)
Ahora, bajo la gestión de la Fundación Fernando Romero, el complejo fue restaurado y adaptado para recibir exposiciones, residencias artísticas, instalaciones site-specific y programas públicos, manteniendo la integridad arquitectónica original.
La apertura oficial al público tiene como propósito transformar el espacio en una plataforma cultural interdisciplinaria, reuniendo arte, arquitectura y diseño contemporáneo.
(Acervo/Fundación Fernando Romero/CASACOR)
Considerado uno de los grandes nombres de la arquitectura del siglo XX y ganador del Premio Pritzker, Luis Barragán desarrolló un lenguaje único, marcado por la síntesis entre modernismo, tradición mexicana y un enfoque profundamente emocional del espacio.
(René Burri/Magnum Photos/CASACOR)
La Cuadra San Cristóbal representa el auge de esa visión. Parte de su llamada “trilogía ecuestre”, la obra traduce el interés del arquitecto por recorridos, silencio y contemplación. Muros monumentales, planos de color intenso y superficies de agua crean una arquitectura coreografiada —pensada tanto para el cuerpo humano como para el movimiento de los animales.
(Acervo/Fundación Fernando Romero/CASACOR)
Más que un conjunto funcional, el proyecto es una experiencia sensorial completa, en la que luz, sombra, sonido y materia construyen atmósferas. La presencia del agua, por ejemplo, no es solo estética: actúa como elemento reflexivo y acústico, ampliando la percepción del espacio.
Con la transformación en centro cultural, La Cuadra reafirma la vigencia de la obra de Barragán y amplía su alcance hacia nuevas generaciones. Al abrir sus puertas, el conjunto deja de ser solo un hito de la arquitectura moderna para convertirse también en un espacio vivo de producción y experimentación contemporánea, donde el legado del arquitecto sigue en constante reinvención.