Ubicado en las esquinas de las calles
Igarapava y Sambaíba , en la parte baja del Alto Leblon, en la ciudad de Río de Janeiro, el
Edificio Igara tiene un diseño arquitectónico de
Cité Arquitetura – del elenco
de CASACOR Rio –, de los socios
Fernando Costa y Celso Rayol , paisajismo de
Embyá e interiores de
Manga Rosa Arquitetura .
Igara se inspira en el nombre de las calles que lo rodean, consolidando una relación directa con la vocación del lugar.
En el diseño se utilizó la etimología de la palabra 'Igarapava', término de origen tupí que significa “Puerto de Canoas”, y el significado de “Sambaíba”, nombre dado a un arbusto sarmentoso originario del cerrado brasileño. proyecto. El proyecto Cité partió de estos significados para recrear la idea de la fuerza del árbol. Con sus cimientos arraigados, como un refugio integral unido a la tierra, el edificio busca el cielo naciente.
Los balcones, integrados en salones y dormitorios, cuentan con cierres de cristal escamoteables, lo que permite más luz natural, ventilación y sensación de libertad, además de aprovechar mejor los espacios. La idea es integrar el interior con el exterior, permitiendo al mismo tiempo libertad espacial a los residentes.
El concepto de arraigo y ascenso al cielo se evidencia en los colores de la fachada, que van desde tonos más terrosos y oscuros en el sótano, hasta tonos más claros y suaves en la parte superior del edificio. Con esta relación, la gran copa del árbol sería el propio edificio, donde un delicado elemento de barandilla transmite la idea de ese cierre en ramas, que acoge y protege como un nido.
En las primeras plantas, la barandilla aparece de forma más concentrada y cerrada, creando una sensación de solidez y fundamento. Esta elección arquitectónica no sólo realza la base del edificio, sino que también sugiere la idea de un arraigo profundo, fundamentando el conjunto de forma sólida y robusta.
A medida que uno asciende a lo largo de la estructura, se desarrolla una transformación gradual. La barandilla, alguna vez densa y compacta, comienza a abrirse, revelando una progresión fluida hacia los pisos superiores.
Situado encima de las cubiertas, el edificio dispone de una terraza ajardinada que pretende ser un ambiente de convivencia, con especies de vegetación costera, arenales. También hay un huerto y un área para contemplar el paisaje circundante, con una vista privilegiada al mar. La vista desde lo alto habla del asombro que sentimos al alcanzar la rama más alta de un árbol fuerte y robusto.