El éxito en la repercusión de la película brasileña “
Ainda Estou Aqui”, dirigida por Walter Salles y ganadora en la categoría de
Mejor Película Internacional en la 97ª edición de los Oscars, resultó en la curiosidad de los fanáticos por conocer la casa donde transcurre el largometraje, ubicada en el
barrio de Urca, Zona Sur de Río de Janeiro. La propiedad - que será comprada por la alcaldía de Río de Janeiro para convertirse en la
Casa del Cine Brasileño - pasó por algunas reformas para asegurar una representación fiel a la época en que se desarrolla la película, en la década de 1970. Con esto, pocas personas saben cómo era el inmueble que se convertiría en el hogar ficticio de la familia Paiva.
Patricia Fendt, arquitecta responsable por el proyecto y seguimiento de la reforma de la propiedad en el período anterior a las grabaciones - entre 2013 y 2018 -, explica que el mantenimiento fue necesario debido al estado en el que se encontraba la casa. Construida en 1937, la residencia de
480 m² era originalmente amarilla con marcos blancos, además de que las columnas de la veranda del segundo piso eran rústicas.
Segura de que el amarillo no valorizaba la volumetría, Patricia optó por pintar la casa de
blanco y las ventanas de
verde para destacarlas y crear un vínculo con la vegetación y el agua de la bahía. “Además, el color blanco no se decolora con el sol de Río de Janeiro”, menciona la profesional.
“El muro fue totalmente restaurado, pero como el inmueble está protegido por el patrimonio municipal fue necesario encontrar una solución para la seguridad de la casa - ya que aumentar su altura no estaría permitido”, explica la arquitecta sobre la presencia de
rejas de hierro con pintura de gris plomo, alternativa para que el inmueble quedara lo más visible posible. “Para las filmaciones, esta protección fue removida y resultó en una casa sin rejas y con un muro bajo, marca del tiempo que lamentablemente no podemos volver a tener”, observa.
En la veranda que da hacia la avenida costera, predominaba un piso bastante degradado y un banco con azulejos originales. Para preservar estos elementos, Patricia instaló un mosaico hidráulico que combinara con el banco y tuviera un fondo claro. Ya para los escalones exteriores, eligió otro hidráulico con el mismo fondo del decorado que se fusiona con la casa. “Era importante que fuese un material que envejeciera junto y creara un limo para parecer que siempre estuvo allí”, resalta.
En la entrada de la casa se utilizaron los mismos mosaicos de los escalones exteriores. “En la película, las manchas reales permanecieron, lo que da una apariencia de uso y de tiempo pasado, haciendo referencia a la memoria”, observa Patricia.
El interior de la planta baja fue muy poco alterado por la arquitecta, excepto la cocina y el lavabo - donde los pisos de tacos de madera, marcos y cornisas fueron restaurados. La cocina también ganó un comedor integrado y un despensa.
Otro elemento original destacado en la película es la
escalera, visible tan pronto como se ingresa a la residencia, que lleva al segundo piso junto a las tres saeteras que iluminan el espacio y componen este camino.
A pesar de los pocos cambios en el piso superior, que contaba con dos baños, Patricia dice que el mayor desafío de la reforma fue dividir uno de ellos en dos. “Además de estas modificaciones, construimos un área externa con piscina y una zona gourmet cubierta para que los habitantes tuviesen privacidad durante su uso”, comenta sobre la propiedad que actualmente cuenta con cuatro suites, cuatro salas, piscina y ascensor. [abril-veja-tambem]W3siaWQiOjE4NzY5MCwidGl0bGUiOiJDYXNhIGRlIHByYWlhIHN1c3RlbnQmI3hFMTt2ZWwgdmlyYSByZWYmI3hGQTtnaW8gbm8gbWVpbyBkYSBNYXRhIEF0bCYjeEUyO250aWNhIn0seyJpZCI6MTg4OTQ0LCJ0aXRsZSI6IkltJiN4RjM7dmVsIGRlICYjeDIwMTg7QWluZGEgRXN0b3UgQXF1aSYjeDIwMTk7IHZhaSB2aXJhciBhIENhc2EgZG8gQ2luZW1hIEJyYXNpbGVpcm8gbm8gUmlvIn0seyJpZCI6MTg3MjM1LCJ0aXRsZSI6Ik1lbnRlcyBhcnF1aXRldCYjeEY0O25pY2FzOiA0IGxpdnJvcyBzb2JyZSBhcnF1aXRldHVyYSBwYXJhIGV4cGxvcmFyIn1d