El proyecto Mundo Azul, en la CASACOR Brasília, inspira y refuerza el papel de la neuroarquitectura como herramienta de inclusión y cuidado.
Presentado en 31 oct 2025, 10:00

O ambiente Mundo Azul, na CASACOR Brasília, inspira e reforça o papel da neuroarquitetura como ferramenta de inclusão e cuidado (CASACOR/CASACOR)
El espacio es resultado de años de investigación de la profesional en neuroarquitectura, sumado a su vivencia personal con su hijo Pedro Paulo, que también tiene diagnóstico de TEA. El proyecto reúne soluciones arquitectónicas pensadas para crear proyectos más seguros, funcionales y capaces de promover el bienestar. Un proyecto que puede servir de inspiración para profesionales del área y familias atípicas.
“Siempre digo que la arquitectura puede funcionar como una capa protectora a nuestros cinco sentidos. Filtra el exceso de estímulos de la ciudad, actuando como mediadora entre el inmenso mundo externo y el mundo 'cerradito' interno. Es casi un elemento de transición - especialmente para los autistas”, afirma en una entrevista a CASACOR.
Marcia Urbano e Caio Frederico - Mundo Azul. Projeto da CASACOR Brasília 2025. (Edgard Cesar/CASACOR)
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el Trastorno del Espectro Autista (TEA) como una condición de desarrollo neurológico caracterizada por dificultades en la comunicación e interacción social, así como patrones restrictivos y repetitivos de comportamiento e intereses.
Por eso, es esencial que el profesional de arquitectura tenga en cuenta las particularidades sensoriales y cognitivas de cada individuo al diseñar proyectos inclusivos. El primer paso, como en cualquier proyecto, es conocer profundamente al cliente - en este caso, a la persona autista. “Por más que tengan dificultad para hablar, debes intentar conversar con ellos y con sus padres para entender sus particularidades”, incentiva Marcia.
Aún así, hay aspectos comunes en el TEA que pueden orientar a arquitectos y diseñadores de interiores. A partir de sus estudios, Marcia Urbano definió cinco directrices principales: silencio, ludicidad, organización, límites espaciales y contacto con la naturaleza y los animales. La profesora sintetiza: “La arquitectura que intentará abrazar a estas personas debe ser cuidadosa con los cinco sentidos. Esa tal 'neuroarquitectura' de la que tanto hablamos hoy no es más que una buena arquitectura - más sensible y sensorial. Basta con una mirada refinada hacia el día a día de cada persona y cómo podemos resolver sus principales cuestiones en casa.”
Marcia Urbano e Caio Frederico - Mundo Azul. Projeto da CASACOR Brasília 2025. (Edgard Cesar/CASACOR)
Las directrices mencionadas por Marcia Urbano fueron traducidas de forma poética y funcional en su proyecto en la CASACOR Brasilia 2025. Colores suaves, formas orgánicas y texturas suaves actúan como mediadores entre el caos del mundo externo y el silencio necesario del mundo interno de los niños.
Uno de los elementos centrales del espacio es la mesa circular, que delimita el proyecto y ayuda al niño a comprender sus “límites” sin restringir sus movimientos. El espacio libre alrededor del mobiliario permite que realicen estereotipias (comportamientos repetitivos y ritualistas, como balancear las manos) sin riesgo de lastimarse.
Otro punto destacado es la cama personalizada, que incluye una cortina tipo cabanita para proporcionar sensación de acogimiento y seguridad. El mueble también tiene una litera adaptada, diseñada para que los padres puedan acostarse al lado del niño en momentos de crisis. El panel de rutina ilustrada complementa el proyecto, uniendo ludicidad y organización - dos pilares fundamentales mencionados anteriormente.
Galardonado como Más Original de CASACOR Brasilia, el proyecto llamó la atención por proponer una nueva mirada sobre la inclusión. Sin embargo, Natália Botelho Teixeira, alumna de la UnB y monitora de la arquitecta, hace una importante observación: “Cabe recordar que este espacio está basado en el caso específico de Pedro Paulo. La forma en que cada autista lidia mejor con su realidad está profundamente ligada al contexto en que cada uno se desarrolló. Por lo tanto, no todas las soluciones arquitectónicas aplicadas en el proyecto tendrán un impacto positivo en la vida de otra persona autista. Mi sugerencia es siempre evaluar cuidadosamente las necesidades de cada cliente, y aplicar soluciones similares no porque sean universales, sino porque estén de acuerdo con la situación tratada.”
(Freepik/CASACOR)
Al unir experiencia profesional y vivencia personal, Marcia Urbano comprueba, en la práctica, el impacto positivo de la neuroarquitectura en el bienestar de los niños autistas y sus familias. Según la especialista, proyectos bien planeados pueden incluso potencializar el proceso terapéutico.
“Siempre digo: la persona que está dentro del espectro del autismo quiere tener amigos. Pero no puede ser sociable porque la ropa le pica, el sol le molesta, el ruido la deja aturdida... A veces, solo quieren huir a su cabanita y desestresarse, recuperarse durante 45 minutos y luego intentar de nuevo. Necesitan esos momentos más introspectivos para poder lidiar con el mundo externo tan caótico”, ejemplifica.
Seguido, Urbano complementa: “Muchas veces, los padres gastan fortunas en varias terapias para el niño y, cuando regresa, siempre encuentra el caos dentro de la propia casa. Entonces, eso no le sirve de mucho. Forma parte de la inversión en terapia que tenga un cuarto acogedor para recargar la batería social cuando sea necesario. Es decir, si la persona no atiende al espacio doméstico, esa terapia no 'va a funcionar' tan rápido.”
(Freepik/CASACOR)
Vale la pena decir entonces que las directrices de la neuroarquitectura mencionadas también se aplican a los proyectos urbanísticos? La respuesta, según Marcia Urbano, es sí! En su tesis de doctorado, la arquitecta analizó - a partir de relatos y dibujos de personas autistas - cómo las ciudades podrían volverse más acogedoras a sus necesidades.
La investigación identificó cinco factores urbanos que más generan incomodidad a quienes están dentro del espectro: ruido, caos, aridez, exceso de amplitud y apatía. “Reuní estos elementos que me mencionaron y los llevé a la CASACOR. Si mi investigación fue a nivel de ciudad, solo bastó cambiar la escala. Pero funciona de la misma manera”, explica.
Entre las soluciones sugeridas están medidas que van desde el fortalecimiento de la seguridad y el fomento a las áreas verdes hasta la inversión en transporte público de calidad - ya que muchas personas autistas no tienen licencia de conducir. El tema se aborda con profundidad (y ludicidad encantadora!) en el libro Thunder PP, escrito por el hijo de Marcia Urbano. Como reflexión final, la arquitecta deja un mensaje poderoso: “Imagina una ciudad neuro-urbanística, que se preocupe por todos los sentidos del cuerpo humano? Si la ciudad es buena para los autistas, ¡seguramente será buena para todos!”.