Con más de 3,5 millones de m², la
Quinta da Primavera surge como un proyecto de urbanismo contemporáneo que
valora el territorio y la experiencia de habitar. El emprendimiento apuesta por una
arquitectura sofisticada, paisajismo sostenible e integración orgánica entre áreas residenciales, sociales y naturales, creando un nuevo modelo de convivencia en el interior paulista. Ubicada entre Itatiba y Bragança Paulista, a menos de 100 kilómetros de la capital, la Quinta da Primavera traduce el movimiento actual de familias que
cambian la gran ciudad por una rutina más conectada a la naturaleza, sin renunciar a la comodidad, el ocio y la infraestructura de alto estándar.
La inspiración para el proyecto nace de la
Fazenda Primavera, antigua propiedad de la familia de Fernanda y Oscar Americano, un refugio que durante más de 40 años estuvo dedicado al cultivo, al cuidado de la fauna y la flora y a la vida en armonía con el campo. Esta herencia afectiva y proyectos guió toda la concepción del emprendimiento, que preserva el espíritu original del lugar y lo transforma en un nuevo modo de vivir.
El
masterplan fue pensado para
valorar la topografía natural y los ecosistemas locales, manteniendo
275 mil m² de áreas verdes preservadas y
244 mil m² de lagos y espejos de agua. Senderos, ciclovías y pistas de cabalgata atraviesan el terreno de forma fluida, conectando residencias, plazas y equipamientos sociales. La propuesta combina urbanismo, arquitectura y paisajismo en una lectura contemporánea del concepto de comunidad.
El proyecto arquitectónico está firmado por la oficina
Marcos Tomanik e Sylvia Chaves Arquitetura, que tuvo como premisa crear espacios que favorecieran la convivencia y el diálogo entre naturaleza y estructura construida. La preservación proyectos fue tratada como eje central, y cada detalle — de la implantación de las residencias a la definición de los espacios colectivos — fue pensado para
promover bienestar, contemplación y equilibrio visual.
Entre los destacados del conjunto está la
Casa Sede, originalmente proyectada en 1956 por el arquitecto Herbert Duschenef y ampliada en 2002 por Marcos Tomanik. Otro punto de destaque es la
Plaza Primavera, idealizada como el corazón del proyecto. El espacio reúne restaurantes, cafés, tiendas y un club social, creando un proyectos de convivencia pensado para integrar generaciones. El paisajismo privilegia la vegetación nativa y refuerza la sensación de amplitud y tranquilidad.