El proyecto de la
Casa Crioula, creada por Stephanie Ribeiro en la
CASACOR Ceará 2025, surgió de una investigación conducida por la arquitecta que identificó a Ceará como uno de los pocos estados brasileños con
casas de semillas crioulas — espacios comunitarios dedicados a la preservación de especies tradicionales y al fortalecimiento de la agricultura familiar. El descubrimiento se relaciona directamente con "
Sembrar Sueños", tema de CASACOR 2025. “La Casa Crioula nace del deseo de
celebrar la semilla como origen de todo — de la vida, del saber y del sueño. Nos recuerda que sembrar también es un
gesto de cuidado, de continuidad y de resistencia”, explica Stephanie. La arquitecta, que ya participó en la
CASACOR en São Paulo, ahora se desplaza a Ceará para sumergirse en la riqueza cultural del estado. "Las casas de semillas se han convertido para mí en una profunda inspiración", cuenta. "Creo que la arquitectura puede inspirarse en la agricultura familiar, porque también es un bien cultural".
Con trazado oval y estética marcada por las curvas,
el espacio traduce en arquitectura la organicidad de las semillas y el movimiento continuo de la vida. Las formas sinuosas crean un
proyecto fluido, acogedor y libre de rigidez — una invitación al cruce, al encuentro y al abrigo.
La estructura, construida con
ladrillos sostenibles, nace de un único módulo que, al ser replicado, remite a la lógica de la multiplicación de las semillas, transformándose en paisaje. La elección refuerza el
compromiso con una arquitectura ancestral, enraizada en el cuidado con la tierra y en diálogo con el hacer manual y la agricultura familiar.
Abierta como una semilla partida a la mitad, la Casa Crioula se divide en dos espacios complementarios:
de un lado, una área externa con vegetación nativa y un banco curvo integrado a la arquitectura; del otro, un living interno donde tonos intensos homenajean las semillas crioulas, guardianes de la biodiversidad y de la memoria cultural.
Una de las paredes de la instalación recibe un mural morado de la artista cearense Marta Brizeno, que representa el
acto de sembrar y la
agricultura como gestos de continuidad y esperanza. La curaduría reúne además a artistas, artesanos y diseñadores cearenses — entre ellos
Wilson Neto,
Estudio Sabá y
Bekka Studio — reforzando el lazo entre territorio, arte y ancestralidad. Las semillas también están presentes en
objetos artesanales creados para el proyecto, producidos en colaboración con la Secretaría de Desarrollo Agrario (SDA), la CEART y la Asociación Fibrarte Fibra. Hechos con
fibras naturales y
semillas cosechadas en regiones rurales de Ceará, las piezas celebran la continuidad y la memoria del trabajo manual, transformando la semilla en símbolo de pertenencia, resistencia y futuro.
Además, un cortometraje documental acompaña la Casa Crioula, con un registro del
proceso creativo del espacio y con la propuesta de reflexionar sobre la importancia de las semillas crioulas. La producción fue realizada en colaboración con el Instituto Mirante y contó con talentos locales como Samuel Macedo y Hélio Filho.
La película será exhibida durante todo el periodo de la muestra, reafirmando el propósito de la Casa Crioula de sembrar sueños.