The Wine Bar, de Pedro Coimbra y Jackson Tinoco, es un ambiente lúdico y lleno de brasilidad. La sala, donde los visitantes degustan los vinos Woodswine, es casi como una cueva, completamente revestida con piedra de gneis negra. En la parte superior, los colores aparecen en el techo azul, la fachada roja y la cocina amarilla. “Queríamos traer el color que marca nuestro trabajo al espacio, creando un ambiente menos formal”, dice Pedro. El suelo de baldosas nos recuerda a antiguas bodegas. Pero es la fachada exterior la que más llama la atención, ya que estaba completamente cubierta con un enorme panel de crochet realizado por artesanos del Instituto Proeza, en Brasilia.