La idea no era presentar un bar temático más. Se trataba de crear un lugar donde sus visitantes pudieran vivir una nueva experiencia. De hecho, la experiencia aquí tiene todo para ser memorable en esta “nueva normalidad”, como disfrutar de una copa de vino sin la sensación de inseguridad que puede provocar un ambiente cerrado. Para ello se necesita mucha luz natural y ventilación, así como un salón exterior: las líneas curvas están inspiradas en la botella de vino, un efecto que también se puede observar en el sofisticado baño. Otro punto a destacar es el ambiente acogedor que se desprende, por ejemplo, de la delicadeza del gres porcelánico, las plantas y los revestimientos de madera. “La composición refleja la personalidad de nuestros proyectos, con simetría, equilibrio y estímulos sensoriales. Los aromas, las texturas, la música, todo estaba pensado para que el visitante se sintiera como en casa”.