Para reconocer sus raíces culturales, las hermanas Ogata dedican la sala Wabi-Sabi a sus antepasados. El entorno propone una reflexión sobre la ralentización del ritmo de vida y la aceptación del paso del tiempo a través de la filosofía japonesa “Wabi-sabi”, que representa lo bello y la estética de lo imperfecto. Siguiendo el concepto Japandi, el espacio llama la atención por su delicadeza y elegancia. Se destacan los objetos decorativos diseñados por el ceramista mundialmente reconocido Hideko Honma, brasileño de ascendencia japonesa, con piezas que encantan por su incomparable sutileza y belleza, resultado de una técnica única y una fuerte inspiración en la naturaleza.