En un mundo que nos apresura, donde la pausa es lujo, olvidamos el camino de vuelta. La danza suave de luz y sombra calma la mirada y despierta los sentidos para una nueva percepción. Es un lugar para verse. No solo en el espejo, sino a través de él. Para (re)encontrar su universo particular. Es el viaje de vuelta al inicio. Vertientes no es un destino. Es la propia surgente.