Una puerta de acceso se convierte en plaza para admirar las columnas del estadio. Con esta vista y los 10m de espacio libre, el proyecto buscaba ser un lugar de experiencia, un ambiente acogedor en medio de toda la monumentalidad del espacio. La arquitecta Juliana Santana invirtió en piedra blanda en una de las paredes para combinar con el hormigón existente. El espacio de 50m² cuenta con una estantería especialmente diseñada en madera de freijó y talagarça, que no bloquea la luz ni la ventilación natural. Además del mobiliario repleto de novedades, obras de los artistas Christus Nóbrega, Verdiana Leite, Paola Muller y Fabiana Barbosa completan el ambiente.