Para el interiorista Vinícius de Mello, todos los espacios pueden ser terapéuticos, y esta fue la idea que definió la dirección del proyecto. A la hora de componer el espacio de 140 m² que incluye balcón y jardín, trajo referencias de sus investigaciones en el campo de la psicología, su implicación con el yoga y la meditación, un reciente viaje a la India y, principalmente, su formación en ambientes de terapia energética. “Es un espacio para vivir el aquí, el ahora, con poca interferencia tecnológica y elementos que nos recuerden que necesitamos detenernos, respirar, relajarnos, meditar y practicar el autocuidado”. Al experimentar el lugar, el visitante descubre paulatinamente la diversidad de elementos que refuerzan este concepto. Como los detalles del paisajismo y los textos escritos en las piedras que componen el paseo. O la tina de baño, que permite encontrar aromas y hierbas medicinales, y el piso drenante que conecta el balcón con el jardín aportando fluidez. Objetos antiguos o cariñosos, recuerdos de viajes y piezas familiares marcan un tono personal para el espacio, que también tiene la misión de reflejar la memoria y el comportamiento, contar una historia. “A lo largo de la creación pensamos en cómo producir salud, bienestar y tranquilidad a los usuarios a través de una experiencia encantadora y exclusiva. Una morada para el cuerpo, un hogar para el alma”.