En una realidad en la que muchas personas se enfrentan a altos niveles de estrés y ansiedad, preocupadas por lo que vendrá o estancadas en problemas previos, la interiorista propone una isla de confort de 148 m² para disfrutar del momento en paz. Las piedras en diferentes tonos representan la complejidad de nuestras emociones diarias, mientras que la paleta de colores evoca comodidad. La gran presencia de la madera establece una conexión con la naturaleza, reforzada por el cuadro que representa el océano y la lámpara de araña inspirada en las olas del mar.