Conceptos como distorsión, brutalidad, espejismo y vibración guían el proyecto firmado por el arquitecto Pedro Luiz de Marqui. “La idea es provocar una sensación de movimiento. Para lograrlo busqué trabajar con elementos lúdicos y atractivos”, dice. En la zona del bar, llama la atención la mesa diseñada por el profesional, pieza tallada en granito y por ella discurre un curso de agua que desemboca en una bañera. Verde oscuro, gris, rosa y morado componen la paleta, que también tiene toques metálicos para aportar una atmósfera futurista.