Colores, estampados, contrastes, texturas, elementos naturales y formas se mezclan para provocar sensaciones intensas e incluso cierto malestar en algún momento de quien ingresa al loft. Los tonos del atardecer infunden alegría, aportan personalidad y crean un acogedor descanso para tomar cócteles al final de la tarde y al anochecer. Este momento se ve reforzado por la gran barra y una gran isla. Todo ello integrado en salón, cocina y dormitorio.