Inspirado en el amanecer y el atardecer, el ambiente traduce los paisajes del Nordeste en comodidad, expresada en formas orgánicas y tonos terrosos y crudos. El diseño equilibra comodidad y funcionalidad, con piezas cuidadosamente seleccionadas, como el sillón Kariri y la otomana Mandacaru. El arte juega un papel central en este proyecto, con énfasis en la escultura "Cabaças" de Gil Apolinário, las artesanías lúdicas de Wilson Bahia y la pintura de Tathiana Santiago, que enriquecen la composición con rasgos culturales. Con 23 m2, el espacio expresa un diálogo perfecto entre arte, naturaleza e identidad regional, aportando elegancia y personalidad.