El espacio fue concebido como un refugio sensorial donde la pareja puede reconectar y vivir momentos únicos en una atmósfera de poesía visual. El piso de madera natural de la sala íntima y de la suite se une al mármol de la sala de baño, estableciendo una conexión táctil con los materiales crudos y nobles que invitan a la experiencia y a la contemplación. La sala de baño se abre hacia la selva verde, invitando a la pausa y transformando el acto de bañarse en un ritual de serenidad y presencia. Las paredes, con texturas que alternan entre papel y madera, dialogan con los tejidos y componen una base rica y acogedora. Cada elemento de la suite diseñada por Ronaldo Veras lleva una narrativa de descubrimientos, transformando lo cotidiano en contemplación.