Para componer la Suite Relicário, la arquitecta Tatiana Campos Melo se inspiró en una historia de amor vivida en una finca de cacao. El profesional utilizó texturas naturales y colores neutros para asegurar confort y calidez en el ambiente. La elección del nombre Relicario para denominar el espacio, que prioriza el verde, surge a partir de una instalación artística que creó y que presenta dibujos, frases, letras de canciones y poemas que marcaron a lo largo del tiempo la mencionada historia de amor.