Inspirado en el poema homónimo de Mário Quintana, el proyecto se creó a partir de muebles heredados, los cuales fueron rescatados y renovados, a los que se sumaron acabados y piezas de diseño actual. El dormitorio de matrimonio aporta una atmósfera de misterio, comodidad y, sobre todo, romanticismo, como su nombre indica. Con la ruptura de las reglas en la organización de los espacios, tendencia pospandemia, el arquitecto propone un armario combinado con la encimera del lavabo, separada de la cabina de ducha y del inodoro. El dormitorio alberga un estudio.