Una atmósfera elegante y afectuosa rodea la suite de Guilherme Nalini. La conexión con el arte impacta en el visitante, quien vive una interesante experiencia sensorial a través del contacto con el lino y el fique. El uso de fibra calienta y acoge, efectos también provocados por el suelo de madera conservado de la construcción original. “Me inspiré en las suites de hotel en las que me he alojado. Lugares con personalidad, donde ni siquiera tenía ganas de salir de la habitación”. Aquí la personalidad aparece en elementos diseñados por el propio arquitecto, como la estantería de la barra y el cabecero. “Es una suite con soluciones sencillas, sin dejar de lado la sofisticación”.