Ingrid Brioni y Juliana Ultado encontraron la inspiración para el proyecto en su propia rutina diaria. De ahí surgieron los conceptos de este coworking que equilibran comodidad y funcionalidad. Más que un escritorio de oficina clásico, la vida cotidiana exige una estación de trabajo compartida. La dinámica exige también un espacio abierto, en el que los profesionales puedan circular con su móvil o tableta en mano, un lugar propicio para momentos de descompresión. Entre lo más destacado, la integración de espacios y la composición cromática que reúne verde, azul y terracota.