La reconexión con el pasado fue fundamental en la creación del proyecto, que cuenta con antiguas butacas de cine que pertenecieron a la familia de la arquitecta y piezas especiales modeladas en 3D por ella misma. Aún así, el espacio de 157m² no sólo busca pensar en el pasado, sino que también invita a los visitantes a reconectarse con la naturaleza. El concepto de economía circular se manifiesta en la selección de proveedores alineados con causas ambientales y el uso de materiales reciclados en la composición arquitectónica.