Piedra, madera y otros materiales evocan la estética de las construcciones vernáculas en este baño de 39 m2, mientras que la iluminación recrea la impresión de un baño al aire libre, remitiendo a los rituales ancestrales de purificación. El vidrio se explora en diferentes texturas – acanalada, ácida y miniboreal – que reafirman su valor como elemento atemporal. Su presencia, en pequeñas piezas, en el panel situado frente a la ventana alude al proceso de meiosis y multiplicación de la vida, estableciendo un juego de sombra y transparencia con la luz natural. El mármol forest green de la encimera fue elegido por su estética singular: sus colores recuerdan la selva amazónica vista desde arriba, como si las vetas marrones reprodujeran el curso de los ríos.