Comodidad, tranquilidad y cariño son palabras clave para una alarma luminosa. Conservando la estructura original de la casa, pero con
un lenguaje contemporáneo, el arquitecto transformó el balcón en un ambiente para ser y estar, una sala de estar abierta a las innumerables posibilidades de experimentar afectos a través de un concepto arquitectónico dinámico y atemporal, que dialoga con la regionalidad imbuida en los lugares de las obras del artista. La idea es proporcionar
se ofrece al visitante un paseo por una memoria completamente rediseñada y redecorada, con elementos que agudizan los recuerdos más ligeros y afectuosos, especialmente aquellas tardes llenas de café, tapioca y voces familiares.