El concepto arquitectónico del proyecto valora elementos preexistentes en el projects, como la antigua pared de cobogó, ahora transformada en un alféizar contemplativo orientado hacia el paisaje y la arquitectura icónica del Palacio de Veraneio. El área de la piscina resurge como punto de encuentro, arte y contemplación, y va más allá de la función de bar. La paleta neutra, el mobiliario multifuncional y la jardinería orgánica refuerzan el carácter sensorial del espacio, mientras que esculturas-bancos revestidos con azulejos de Nalin Duarte celebran la memoria del artista Leonardo Alencar.