Saravá es un espacio donde menos es más. Con un concepto innovador, Sabine Rosas redefine la experiencia de discoteca, pensándola dentro de una piscina. El proyecto se desarrolló para que el contacto con los elementos de la naturaleza sea evidente a través de la transparencia del vidrio y el agua y que el espacio físico se estructure en una nueva reinterpretación de materiales y conceptos. Una experiencia inmersiva y sensorial.