El espacio SaraU nace de la canción “Viver Aracaju”, del saudoso Ismar Barreto, y evoca la vida bohemia de la capital sergipana. La atmósfera acoge encuentros y música, en un espacio que une memoria y contemporaneidad. El proyecto señala elementos del paisaje natural de Aracaju, como el Manguezal, mientras que los paneles urbanos de Lucas Couto y los sonidos de la guitarra de siete cuerdas, bandolim y pandeiro, revelan la identidad cultural local, en consonancia con el mobiliario destacado del diseño brasileño. Poesía, arte y arquitectura se entrelazan en un diálogo de tiempos y transforman los projects en una perfecta experiencia sensorial.