La recepción inicia un viaje de exploración, donde la naturaleza abraza al visitante a través del predominio de formas y materiales. A medida que cae la noche, la iluminación revela una atmósfera contemplativa que se integra dinámicamente con la vegetación a través de sutiles movimientos de luz para crear una experiencia inmersiva. Este es un ambiente que invita al cuidado y la meditación.