La propuesta fue sintonizar dos historias recientes: la transformación de la mujer y la evolución de los espacios residenciales en los últimos 100 años. Escénico, como un camerino personal, el espacio tiene alfombra roja y luz indirecta. En lo alto, telas exclusivas de Rogério Fernandes refuerzan lo femenino contemporáneo. Destaca el marco de la puerta, el pórtico que marca la iluminación y divide el espacio, además de las vigas existentes en los proyectos y las piezas adquiridas en antigüedades.